Microsoft anunció una revisión urgente tras las acusaciones de que el Ejército israelí habría utilizado su tecnología para almacenar y analizar llamadas telefónicas de civiles en Gaza y Cisjordania. El caso, revelado por el medio británico The Guardian, ha generado preocupación internacional sobre el uso de la nube Azure en labores de vigilancia masiva.
La compañía aseguró en un comunicado que las denuncias plantean hechos precisos que ameritan una investigación exhaustiva. Microsoft adelantó que compartirá públicamente las conclusiones fácticas de esta revisión en cuanto se complete, subrayando la importancia de la transparencia en un tema tan sensible.
Según la firma tecnológica, sus condiciones de servicio prohíben expresamente que la nube Azure o sus herramientas de inteligencia artificial se empleen para actividades que puedan perjudicar a personas o violar derechos reconocidos por la ley. Además, destacan que exigen a sus clientes la implementación de prácticas de IA responsable, como la supervisión humana y los controles de acceso.
No es la primera vez que Microsoft enfrenta este debate. En mayo, tras una revisión interna y una investigación independiente, aseguró no haber encontrado pruebas de que el Ejército israelí usara Azure o sus sistemas de inteligencia artificial para atacar o dañar a civiles en Gaza. Aquella respuesta, sin embargo, no frenó las críticas de grupos de empleados.
La polémica escaló en abril, cuando dos exempleadas interrumpieron el evento por el 50º aniversario de Microsoft para protestar contra los contratos con el Ejército israelí. Una de ellas, Ibtihal Aboussad, acusó públicamente a la empresa de “usar inteligencia artificial para el genocidio”.
La exempleada fue despedida después de mostrar su rechazo, pero insistió en que la compañía mantiene cientos de millones en contratos con el Gobierno israelí. En declaraciones a la prensa, aseguró que muchos ingenieros dentro de Microsoft se niegan a desarrollar código que pueda servir en operaciones militares contra palestinos.
Durante ese mismo evento, una segunda manifestante interrumpió la presentación en la que participaban Bill Gates, Steve Ballmer y Satya Nadella. Su protesta también estaba dirigida a exigir que la empresa cancelara cualquier acuerdo con las fuerzas armadas israelíes. Posteriormente, también fue despedida.
Ambas exempleadas están vinculadas con el grupo No Azure for Apartheid, conformado por empleados y extrabajadores de Microsoft que rechazan los contratos militares con Israel. El colectivo ha organizado protestas y difundido denuncias en medios de comunicación internacionales.
Este grupo sostiene que, según documentos filtrados, el Ejército israelí habría utilizado Azure y herramientas de OpenAI para transcribir y traducir llamadas telefónicas, mensajes de texto y grabaciones de audio. De confirmarse, se trataría de una operación de vigilancia masiva sobre la población civil palestina.
El proceso de revisión anunciado ahora por Microsoft busca esclarecer estas acusaciones. La empresa insiste en que no tolera violaciones a sus normas de uso y promete actuar de acuerdo con las conclusiones que surjan de la investigación en curso.