28 Jan 2025 - 09:17 UTC
África es la segunda región más desigual del mundo, según informe del Banco Mundial
Un reciente informe del Banco Mundial ha revelado que África subsahariana es la segunda región más desigual del mundo, solo superada por América Latina. El estudio, titulado “Nivelar las condiciones de juego: abordar las desigualdades estructurales para acelerar la reducción de la pobreza en África”, destaca que la región enfrenta desafíos persistentes en la reducción de la pobreza y la expansión de su clase media.
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El informe señala que, a pesar de los esfuerzos globales para reducir la pobreza extrema, África subsahariana sigue siendo la región con la tasa más alta, alcanzando un 38% en 2022. Esto significa que casi 4 de cada 10 personas viven con menos de 2,15 dólares al día. Además, el Banco Mundial advierte que, si no se implementan reformas significativas, para 2030 la región podría albergar al 87% de la población extremadamente pobre del mundo.
Uno de los principales problemas identificados es la débil conexión entre el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. Mientras que a nivel mundial un crecimiento del 1% del PIB per cápita se traduce en una reducción del 2,1% en la tasa de pobreza, en África este impacto es solo del 1%. Esto se debe a que el crecimiento económico no se distribuye de manera equitativa, beneficiando principalmente a los grupos más privilegiados y dejando atrás a la mayoría de la población.
El acceso limitado a empleos formales, financiación y servicios básicos como educación y salud ha exacerbado la desigualdad. Muchos africanos que no viven en la pobreza extrema están en una situación precaria, cerca de caer en ella. Solo el 12% de la población vive con más de 6,85 dólares al día, un aumento marginal comparado con el 8% registrado en el año 2000.
La lenta expansión de la clase media también representa un desafío. Una clase media sólida es esencial para la estabilidad social y el crecimiento económico, ya que impulsa los mercados internos y fomenta la demanda de mejores políticas públicas. Sin embargo, en África, este grupo crece a un ritmo insuficiente, lo que limita las oportunidades para el desarrollo de las empresas y la creación de empleos formales.
El Banco Mundial propone cuatro áreas clave para abordar estas desigualdades estructurales. En primer lugar, fortalecer las bases económicas e institucionales, eliminando barreras a la competencia y protegiendo los derechos de propiedad. En segundo lugar, aumentar la inversión en sectores críticos como educación, salud e infraestructura. En tercer lugar, facilitar el acceso al capital, la tecnología y los mercados para generar empleos de calidad. Finalmente, garantizar que los recursos gubernamentales se utilicen de manera equitativa y eficiente.
El informe concluye que, sin un crecimiento económico más inclusivo y sostenible, África subsahariana seguirá enfrentando altos niveles de pobreza y desigualdad. La región necesita un crecimiento anual superior al 3% solo para mantenerse al ritmo del aumento de su población, un objetivo que no ha logrado de manera consistente desde 2014.
Este análisis del Banco Mundial subraya la urgencia de implementar políticas que promuevan una distribución más equitativa de los recursos y oportunidades, asegurando que el crecimiento económico beneficie a todos los sectores de la sociedad.
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