Tesla vuelve a estar en el ojo del huracántras la renuncia de Omead Afshar, mano derecha de Elon Musk y figura clave en el crecimiento global de la compañía durante los últimos siete años. Fuentes internas confirman que Afshar, quien había asumido responsabilidades directivas en ventas y fabricación para Europa y Norteamérica, decidió abandonar Tesla en un momento marcado por caídas en la demanda y una oleada de salidas de alto nivel.
La marcha de Afshar es una señal más de la inestabilidad interna que atraviesa Tesla. Su estrecha relación con Musk, forjada desde 2017, le permitió liderar proyectos emblemáticos como la Gigafábrica de Texas y posicionarse como uno de los ejecutivos más influyentes de la compañía. Su salida coincide con la reciente renuncia de Jenna Ferrua, directora de Recursos Humanos en Norteamérica, y se suma a una larga lista de ejecutivos que han abandonado Tesla en el último año.
La crisis de liderazgo se produce en un contexto especialmente sensible para la empresa. Tesla enfrenta una caída sostenida en las ventas de vehículos eléctricos en Europa y Norteamérica, mientras la competencia ofrece modelos más asequibles y atractivos para los consumidores. La presión interna para responder a este nuevo escenario ha generado tensiones entre el equipo directivo, que ahora debe replantear su estrategia sin uno de sus pilares históricos.
Varios expertos y exempleados han señalado que la salida de Afshar no es un hecho aislado, sino parte de una reestructuración más profunda. En los últimos 14 meses, Tesla ha perdido líderes en áreas clave como robótica, baterías y políticas públicas. Entre los nombres más destacados figuran Milan Kovac (robots humanoides), Vineet Mehta (baterías), Drew Baglino (ingeniero jefe de baterías) y Rebecca Tinucci (supercargadores). Todos ellos contribuyeron de manera significativa a los avances tecnológicos y de infraestructura de la empresa.
Las razones detrás de esta fuga de talento son diversas. Por un lado, los recortes de plantilla, el cambio de enfoque hacia la inteligencia artificial y los robotaxis, y la presión de los mercados han elevado el nivel de exigencia interna. Por otro, el propio Musk ha volcado parte de su atención en Washington, lo que ha generado dudas entre algunos inversores sobre su implicación real en la gestión cotidiana de Tesla.
El impacto de estas salidas no se ha hecho esperar en los mercados. Las acciones de Tesla acumulan una caída cercana al 19% en lo que va de año, a pesar de un repunte inicial tras la victoria de Trump, que se percibía como favorable a la regulación de los robotaxis. Sin embargo, la incertidumbre sobre el futuro del sector y la competencia feroz han mermado la confianza de los accionistas.
En medio de este panorama, Tesla sigue apostando por la innovación radical. El reciente lanzamiento de los primeros taxis autónomos en Austin, Texas, ha sido calificado por Afshar como un "día histórico", según sus últimas publicaciones en redes sociales. Sin embargo, analistas advierten que la expansión a otras ciudades podría enfrentar obstáculos regulatorios y tecnológicos, sumando más presión sobre la dirección de la empresa.
El legado de Afshar en Tesla es innegable. Fue protagonista en los momentos clave del Model 3 y artífice de la expansión industrial de la marca fuera de Estados Unidos. Sin embargo, su marcha deja un vacío en la gestión de ventas y fabricación justo cuando la compañía más necesita cohesión y visión de futuro. La pregunta ahora es si Tesla podrá mantener su liderazgo en movilidad eléctrica y autónoma sin su núcleo de confianza original.
Mientras tanto, Musk y su renovado equipo directivo deberán demostrar capacidad de adaptación y liderazgo para sortear una de las etapas más complejas en la historia reciente de Tesla. El desenlace de esta nueva crisis marcará el rumbo no solo de la empresa, sino del propio mercado global de vehículos eléctricos y tecnologías de transporte autónomo.
Fuente: Reuters