En el núcleo de la Vía Láctea, a menos de 300 años luz del agujero negro supermasivo Sagitario A*, se encuentran regiones de formación estelar tan peculiares que han puesto en jaque los modelos tradicionales sobre el nacimiento de estrellas masivas. Sgr B1, Sgr B2 y Sgr C, observadas mediante los telescopios infrarrojos más avanzados, contienen abundante gas y polvo, pero su ritmo de formación de nuevas estrellas resulta inusualmente bajo.
El estudio, liderado por el Instituto SETI y Caltech, utilizó datos de SOFIA, Spitzer y Herschel para identificar más de seis decenas de estrellas masivas en proceso de formación. Sin embargo, tanto la cantidad como el tamaño de estas estrellas son menores a lo habitual en viveros estelares de otras partes de la galaxia, lo que sugiere condiciones ambientales extremas y desafíos únicos cerca del centro galáctico.
Los astrónomos constataron que las rápidas órbitas de estas regiones alrededor del agujero negro, sumadas a la alta densidad y la intensa radiación del entorno, dificultan que las nubes de gas permanezcan unidas el tiempo suficiente para producir estrellas masivas. Esto limita la cantidad de generaciones estelares que pueden surgir en estas áreas, al contrario de lo que ocurre en viveros típicos de las afueras galácticas.
Una excepción relativa es Sgr B2, que, aunque hoy muestra un ritmo lento de formación estelar, conserva reservas considerables de gas y polvo denso, lo que podría dar lugar a un cúmulo estelar emergente en el futuro. Las otras regiones, en cambio, parecen agotarse tras una sola generación de estrellas.
Tradicionalmente, los astrónomos pensaban que las grandes nubes H II como Sgr B1 y Sgr C eran anfitrionas de cúmulos masivos ocultos en sus nubes. El nuevo trabajo pone en duda esta suposición y propone que estas guarderías estelares representan una clase aún no definida, en la que la formación estelar se ve severamente restringida por las condiciones extremas del entorno central galáctico.
Los resultados también aportan una nueva perspectiva sobre la evolución de la Vía Láctea, ya que muestran cómo el entorno inmediato del agujero negro supermasivo afecta no solo la dinámica y el ciclo de vida de las estrellas, sino también la capacidad de las nubes de gas para regenerar futuras generaciones estelares.
La investigación abre preguntas fundamentales sobre la diversidad de viveros estelares en el Universo y la influencia de los centros galácticos en la evolución estelar. Además, plantea la posibilidad de que existan otros tipos de viveros inexplorados en el núcleo de galaxias similares a la nuestra, cuyas condiciones aún desafían nuestra comprensión astrofísica.
El artículo, publicado en *The Astrophysical Journal*, será presentado en la 246ª reunión de la Sociedad Astronómica Americana, marcando un hito en el estudio de la formación estelar en ambientes extremos. La colaboración entre el Instituto SETI y Caltech ilustra la importancia de la investigación multidisciplinaria para desentrañar los misterios más profundos del cosmos.
Fuente: The Astrophysical Journal