La misión Lucy de la NASA acaba de brindar la vista más detallada hasta la fecha del asteroide Donald Johanson, situado en el cinturón principal entre Marte y Júpiter. Las imágenes obtenidas muestran que este objeto, nombrado así en honor al paleontólogo que descubrió el fósil Lucy, posee una inconfundible forma de cacahuete, resultado de miles de millones de años de historia cósmica.
El 20 de abril de 2025, la nave Lucy se acercó a unos 2.700 kilómetros del asteroide y logró capturar imágenes de altísima resolución con su instrumento L'LORRI. En ellas, Donald Johanson aparece como un cuerpo alargado, con una sección más estrecha en uno de sus extremos y una más ancha en el otro, muy similar a un hueso de perro o un cacahuete, con una superficie cubierta de cráteres y zonas de sombra que resaltan su textura irregular.
El equipo científico de Lucy explica que esta morfología podría ser consecuencia de una antigua colisión que fragmentó el asteroide original, o bien del lento proceso de acumulación de material a partir de cuerpos menores. El resultado es un objeto que proporciona pistas valiosas sobre la formación de planetesimales en el sistema solar primitivo.
Donald Johanson mide aproximadamente 1 kilómetro de largo y se encuentra en una órbita estable en el cinturón principal de asteroides. Las imágenes estereoscópicas publicadas por la NASA, que combinan tomas tomadas con pocos segundos de diferencia, permiten incluso obtener una vista en 3D de su estructura, reforzando la percepción de su extraña silueta.
El sobrevuelo de Donald Johanson ha servido como ensayo general para los próximos grandes desafíos de la misión Lucy: el estudio de los asteroides troyanos de Júpiter. Durante los próximos años, la nave observará al menos seis troyanos, cuerpos considerados fósiles de la formación planetaria y clave para entender la historia del sistema solar.
El éxito de este encuentro refuerza la confianza del equipo en el rendimiento de los instrumentos científicos a bordo de Lucy, y abre una nueva etapa en la exploración de pequeños cuerpos celestes. Los datos recogidos ayudarán a descifrar la composición, estructura y evolución de los asteroides, aportando nuevas pistas sobre el origen de los planetas.
En palabras de los responsables de la misión, "Donald Johanson nos ha mostrado que incluso los asteroides más modestos pueden encerrar grandes sorpresas. Su forma inusual y sus detalles geológicos enriquecerán nuestra comprensión del pasado remoto del sistema solar".