España enfrenta la peor ola de incendios forestales en al menos 20 años. El fuego ha obligado a cerrar un tramo de 50 kilómetros del Camino de Santiago y se ha extendido hasta las laderas de los Picos de Europa, una zona de alto valor ecológico y turístico.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, señaló que los incendios presentan características extremas vinculadas al cambio climático y a una ola de calor que ha durado 16 días, con temperaturas que llegaron a 45 grados. “No vivíamos una situación así desde hace dos décadas”, declaró.
En lo que va de 2025 se han quemado 344.400 hectáreas, según datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales, la cifra más alta desde 2006 y más de cuatro veces la media histórica. El humo denso ha complicado las operaciones aéreas.
El ejército español ha desplegado 1.900 efectivos para apoyar a los bomberos en las regiones más afectadas. Solo en la última semana se han registrado 20 grandes incendios en Galicia y Castilla y León, lo que obligó a interrumpir servicios ferroviarios y desalojar poblaciones enteras.
Un bombero murió tras el vuelco de su camión en Espinoso de Compludo, lo que eleva a cuatro las víctimas mortales de la temporada. Para los peregrinos, la interrupción del Camino de Santiago supone un contratiempo, pero los vecinos de la zona lo califican como una tragedia.
Los líderes regionales del Partido Popular acusaron al Gobierno de falta de previsión y reclamaron más recursos. En respuesta, Robles afirmó que se han movilizado todos los medios disponibles, desde brigadas forestales hasta unidades militares de emergencia.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llamó a un “Pacto de Estado” frente al cambio climático. La propuesta fue criticada por la oposición, que la consideró un desvío de responsabilidades en plena emergencia nacional.
Desde junio, el Ministerio del Interior ha detenido a 27 personas e investiga a 92 por presuntos incendios intencionados. Mientras tanto, las autoridades esperan que las condiciones mejoren con un descenso de las temperaturas.
Portugal, vecino de España, también sufre una temporada crítica, con más de 216.000 hectáreas arrasadas y dos muertos. El sur de Europa atraviesa así uno de los veranos más devastadores en materia de incendios forestales de las últimas décadas.