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Las huellas más antiguas de reptiles descubiertas en Australia reescriben la evolución de los tetrápodos

Las huellas de un reptil halladas en Australia retroceden el origen de los amniotas en 35 millones de años, replanteando la evolución de los tetrápodos

Autor - Aldo Venuta Rodríguez

4 min lectura

Reconstrucción artística de un reptil tetrápodo primitivo caminando por un bosque antiguo
Reconstrucción artística del reptil tetrápodo que dejó huellas en la arenisca del Carbonífero. Créditos: Marcin Ambrozik.

Un hallazgo sorprendente en Australia está obligando a los científicos a revisar la cronología de la evolución de los tetrápodos. Investigadores de la Universidad de Uppsala han identificado las huellas fósiles con garras más antiguas conocidas, impresas hace aproximadamente 355 millones de años, lo que sugiere que los reptiles primitivos aparecieron mucho antes de lo que se pensaba.

La losa de arenisca donde se encontraron estas huellas, descubierta por dos paleontólogos aficionados, muestra marcas bien definidas de pies con dedos largos y garras afiladas, un rasgo exclusivo de los primeros amniotas. “Cuando vi este ejemplar por primera vez, me sorprendí mucho”, declaró Grzegorz Niedźwiedzki, coautor del estudio publicado en Nature. “Las marcas de garras estaban claramente preservadas”.

Losa de arenisca con huellas fósiles del Carbonífero más antiguo de Australia
La losa de arenisca del Carbonífero más antiguo de Australia, con una antigüedad de aproximadamente 355 millones de años. Crédito: Grzegorz Niedźwiedzki.

Hasta ahora, se creía que los amniotas —grupo que incluye reptiles, aves y mamíferos— habían surgido en el Carbonífero tardío, hace unos 320 millones de años. Este nuevo descubrimiento, sin embargo, adelanta el origen de los reptiles en unos 35 millones de años, ubicándolo en el Carbonífero más temprano, lo que implica que la diversificación de los tetrápodos modernos comenzó mucho antes.

Además de las huellas australianas, el estudio incorpora registros similares hallados en Polonia, también anteriores a cualquier fósil previo conocido de reptiles. Según Per Ahlberg, autor principal, “la combinación de las marcas de garras y la morfología de los pies sugiere que quien dejó las huellas era un reptil primitivo”, lo que obliga a recalibrar todo el árbol evolutivo de los tetrápodos.

Resaltado de huellas de manus y pes en una losa fósil, en colores amarillo y azul
Las huellas de las patas delanteras (manus) se muestran en amarillo, y las de las patas traseras (pes) en azul. Crédito: Grzegorz Niedźwiedzki.

Para determinar la nueva antigüedad del "nodo del grupo corona" —el punto donde se separan los ancestros de anfibios y amniotas— los científicos combinaron datos fósiles con análisis genéticos modernos. Esta metodología permitió establecer que dicho nodo existía ya en el Devónico tardío, coetáneo del famoso Tiktaalik, un pez transicional con características terrestres.

Losa fósil con dos trazados de huellas de tetrápodo claramente etiquetados con manus y pes
Imagen completamente etiquetada de la placa australiana que muestra la interpretación de las huellas. Los trazados A y B indican los recorridos, con las huellas manus en amarillo y pes en azul. Crédito: Grzegorz Niedźwiedzki.

Esto sugiere que hace 360 millones de años ya existía una notable diversidad de tetrápodos avanzados, incluso cuando el registro fósil conocido apenas mostraba indicios de su existencia. “La losa australiana mide apenas 50 cm y es todo lo que tenemos del Carbonífero temprano en Gondwana. Imagina lo que podríamos encontrar con más exploración”, señaló Ahlberg.

Retrato de Per Ahlberg con gafas, en un entorno natural con árboles
Per Ahlberg, profesor del Departamento de Biología Organística de la Universidad de Uppsala. Crédito: Janet Ahlberg.

La importancia del hallazgo trasciende la simple datación. Si estos reptiles ya caminaban por la tierra firme hace 355 millones de años, entonces las características que definen a los amniotas —como las garras, los sacos amnióticos y el huevo con cáscara— podrían haber evolucionado mucho antes, abriendo nuevas preguntas sobre la adaptación temprana de los vertebrados al entorno terrestre.

Retrato de Grzegorz Niedźwiedzki con chaqueta de cuero, al aire libre
Grzegorz Niedźwiedzki, investigador del Departamento de Biología Organismal de la Universidad de Uppsala. Crédito: Mikael Wallerstedt.

El hallazgo demuestra que aún hay mucho por descubrir en el campo de la paleontología. “Los descubrimientos más interesantes están por venir”, asegura Niedźwiedzki. Las huellas halladas en Australia son, quizás, la primera pista de un capítulo oculto en la historia evolutiva de los vertebrados terrestres.

Referencias: Nature - DOI: 10.1038/s41586-025-08884-5

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