Un hallazgo sorprendente en Australia está obligando a los científicos a revisar la cronología de la evolución de los tetrápodos. Investigadores de la Universidad de Uppsala han identificado las huellas fósiles con garras más antiguas conocidas, impresas hace aproximadamente 355 millones de años, lo que sugiere que los reptiles primitivos aparecieron mucho antes de lo que se pensaba.
La losa de arenisca donde se encontraron estas huellas, descubierta por dos paleontólogos aficionados, muestra marcas bien definidas de pies con dedos largos y garras afiladas, un rasgo exclusivo de los primeros amniotas. “Cuando vi este ejemplar por primera vez, me sorprendí mucho”, declaró Grzegorz Niedźwiedzki, coautor del estudio publicado en Nature. “Las marcas de garras estaban claramente preservadas”.
Hasta ahora, se creía que los amniotas —grupo que incluye reptiles, aves y mamíferos— habían surgido en el Carbonífero tardío, hace unos 320 millones de años. Este nuevo descubrimiento, sin embargo, adelanta el origen de los reptiles en unos 35 millones de años, ubicándolo en el Carbonífero más temprano, lo que implica que la diversificación de los tetrápodos modernos comenzó mucho antes.
Además de las huellas australianas, el estudio incorpora registros similares hallados en Polonia, también anteriores a cualquier fósil previo conocido de reptiles. Según Per Ahlberg, autor principal, “la combinación de las marcas de garras y la morfología de los pies sugiere que quien dejó las huellas era un reptil primitivo”, lo que obliga a recalibrar todo el árbol evolutivo de los tetrápodos.
Para determinar la nueva antigüedad del "nodo del grupo corona" —el punto donde se separan los ancestros de anfibios y amniotas— los científicos combinaron datos fósiles con análisis genéticos modernos. Esta metodología permitió establecer que dicho nodo existía ya en el Devónico tardío, coetáneo del famoso Tiktaalik, un pez transicional con características terrestres.
Esto sugiere que hace 360 millones de años ya existía una notable diversidad de tetrápodos avanzados, incluso cuando el registro fósil conocido apenas mostraba indicios de su existencia. “La losa australiana mide apenas 50 cm y es todo lo que tenemos del Carbonífero temprano en Gondwana. Imagina lo que podríamos encontrar con más exploración”, señaló Ahlberg.
La importancia del hallazgo trasciende la simple datación. Si estos reptiles ya caminaban por la tierra firme hace 355 millones de años, entonces las características que definen a los amniotas —como las garras, los sacos amnióticos y el huevo con cáscara— podrían haber evolucionado mucho antes, abriendo nuevas preguntas sobre la adaptación temprana de los vertebrados al entorno terrestre.
El hallazgo demuestra que aún hay mucho por descubrir en el campo de la paleontología. “Los descubrimientos más interesantes están por venir”, asegura Niedźwiedzki. Las huellas halladas en Australia son, quizás, la primera pista de un capítulo oculto en la historia evolutiva de los vertebrados terrestres.
Referencias: Nature - DOI: 10.1038/s41586-025-08884-5