La ciencia pone el foco en las profundidades del océano antes de que sea demasiado tarde
Un nuevo informe europeo advierte que 2025 es clave para salvaguardar las profundidades marinas, cada vez más amenazadas por el impacto humano y el cambio climático.
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
4 min lectura
Las profundidades marinas conforman uno de los ecosistemas más vastos, antiguos y menos explorados del planeta. Sin embargo, su aparente lejanía no las ha librado de las consecuencias del impacto humano. Un nuevo informe del Grupo de Trabajo sobre Salud de las Profundidades Marinas y los Océanos de la Junta Marina Europea (EMB), presentado este 11 de abril, advierte que 2025 será un año decisivo para proteger estas regiones esenciales de la biosfera oceánica.
Para este informe, los científicos definen las profundidades marinas como todo lo que se encuentra por debajo de los 200 metros. A partir de esa profundidad, la luz solar apenas penetra, y el entorno se transforma en un hábitat radicalmente distinto. Esta zona representa alrededor del 90 % del volumen del océano, y su función es crítica para la regulación climática, la biodiversidad y el equilibrio global del planeta.
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Pese a su importancia, las profundidades marinas están sometidas a una presión creciente. Actividades como la extracción de hidrocarburos, la pesca profunda y los proyectos emergentes de minería en el fondo oceánico están alterando hábitats que, durante siglos, se mantuvieron casi intactos. A esto se suma el cambio climático, cuyas consecuencias —como el aumento de la temperatura, la acidificación y la pérdida de oxígeno— ya se hacen sentir en las capas más profundas del océano.
El informe, elaborado por once investigadores de distintas instituciones europeas y coordinado por la Prof. Sylvia Sander (GEOMAR, Kiel) y el Dr. Christian Tamburini (MIO), expone brechas de conocimiento que aún impiden una gestión efectiva de estos ecosistemas. Los expertos sostienen que, sin una base científica robusta, no es posible tomar decisiones responsables sobre actividades como la minería submarina o la conservación de zonas abisales.
Entre los principales aportes del documento se destacan diez recomendaciones clave para impulsar una protección sostenible y una gobernanza global más eficaz de las profundidades marinas. Estas incluyen desde el establecimiento de un comité científico internacional hasta inversiones a largo plazo en monitoreo, tecnología, formación y cooperación transdisciplinaria. Los autores subrayan la necesidad de crear metodologías estandarizadas para evaluar impactos ambientales en aguas profundas y de fomentar la transferencia de tecnología marina, especialmente hacia regiones subrepresentadas en la investigación.
El informe también recuerda que las profundidades marinas no están aisladas del resto del sistema oceánico: forman parte integral del ciclo del carbono, del almacenamiento de CO₂ y del equilibrio térmico planetario. Según Sylvia Sander, “el cambio climático combinado con la pérdida de biodiversidad podría causar alteraciones graves e irreversibles en todo el océano, incluidas sus zonas más profundas”.
Hasta hoy, se estima que el 90 % de los organismos que habitan las profundidades marinas aún no han sido descritos científicamente. Ecosistemas complejos como los que se desarrollan en las fumarolas hidrotermales o en las llanuras abisales siguen siendo casi desconocidos. A nivel técnico, muchos sensores y sistemas de monitoreo actuales no están diseñados para resistir las presiones extremas de esas regiones, lo que limita severamente la recolección de datos y el conocimiento disponible.
La Junta Marina Europea llama también a la acción política. Europa, aseguran los investigadores, está en condiciones de liderar la protección internacional de las profundidades marinas a través de tratados existentes, compromisos ambientales y el desarrollo de marcos regulatorios científicos sólidos. La creación de estructuras permanentes para la evaluación de impacto ambiental y el apoyo financiero estable a la ciencia marina son fundamentales para avanzar en esta agenda.
Finalmente, el informe resalta que la ciencia debe ser vista como un derecho humano. Ampliar la educación, el acceso tecnológico y la inclusión científica de naciones menos representadas es clave para una gobernanza verdaderamente equitativa del océano profundo. “Solo entendiendo mejor qué está ocurriendo bajo la superficie”, concluye Sander, “podremos proteger no solo los océanos, sino la salud del planeta entero”.
Referencia: Sander et al. (2025). Necesidades de investigación y gestión en aguas profundas. Informe científico n.º 12 del European Marine Board. Ostende, Bélgica. https://www.marineboard.eu/publications/deep-sea-research-and-management-needs
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