Un estudio publicado en Nicotine and Tobacco Research revela que los dispositivos de vapeo tipo cápsula generan una dependencia mayor que los chicles de nicotina. Esta investigación, dirigida por la Universidad de Oxford y publicada por Oxford University Press, advierte sobre el potencial de abuso elevado de estos dispositivos, sobre todo entre jóvenes y adultos jóvenes que nunca habían sido fumadores habituales.
Desde su llegada al mercado en 2003, los cigarrillos electrónicos han experimentado un crecimiento vertiginoso en Estados Unidos, sobre todo entre los menores de 25 años. Actualmente, más del 30% de usuarios adultos de vapeo no tienen antecedentes de tabaquismo regular, porcentaje que sube al 61,4% en el grupo de 18 a 24 años. Este auge coincide con la aparición de los dispositivos tipo pod, como Juul o Elf Bar, que contienen nicotina en forma de sal y en concentraciones elevadas, lo que facilita una administración más eficiente y placentera.
A diferencia de los cigarrillos convencionales, que ya son reconocidos por su alta capacidad adictiva, los productos de reemplazo como el chicle de nicotina han sido tradicionalmente considerados menos adictivos y con potencial de abuso limitado. Sin embargo, investigaciones anteriores se enfocaban en fumadores o exfumadores. Este nuevo estudio pone la lupa sobre quienes nunca han fumado de forma habitual y, sin embargo, consumen nicotina en forma de vapeo, especialmente jóvenes.
Para comparar los efectos de ambos productos, los investigadores reclutaron adultos menores de 25 años, usuarios regulares de vapeo pero no fumadores, en Morgantown, Virginia Occidental. Los participantes se abstuvieron de consumir nicotina durante la noche antes de cada sesión y usaron su propio dispositivo de vapeo o masticaron chicle de nicotina durante media hora. Antes y después de cada prueba completaron cuestionarios que midieron antojo, efectos subjetivos y respuestas conductuales.
Los resultados fueron claros. Los dispositivos de vapeo tipo cápsula redujeron el ansia y la abstinencia, y aumentaron la satisfacción en mayor grado que el chicle de nicotina, tanto activo como placebo. Según los autores, este efecto se explica porque las sales de nicotina, presentes en los vapeadores tipo pod, suavizan la experiencia al reducir la aspereza y el sabor amargo de la nicotina, incluso en altas concentraciones, lo que favorece su aceptación entre personas sin experiencia previa con tabaco.
El estudio señala que, mientras el chicle de nicotina se considera una alternativa segura desde los años 80, el perfil adictivo de los dispositivos pod ha superado esa percepción, especialmente en la población joven. Esto plantea retos en materia de salud pública y la necesidad de regulación más estricta.
Andrea Milstred, autora principal, subraya que los cigarrillos electrónicos actuales presentan un alto riesgo de adicción incluso en quienes nunca habían consumido nicotina, lo que suele incluir a jóvenes y adultos jóvenes. La investigación llama la atención sobre la importancia de prevenir el inicio del vapeo en estas poblaciones y plantea la urgencia de implementar campañas informativas y estrategias de prevención específicas.
La creciente popularidad de los dispositivos de vapeo tipo cápsula exige una respuesta coordinada desde la salud pública. El estudio recomienda intensificar la vigilancia, actualizar las regulaciones y proporcionar información precisa sobre los riesgos reales del vapeo, especialmente para los más jóvenes.