Un equipo internacional liderado por investigadores de la Universidad Ártica de Noruega (UiT) descubrió que los sedimentos de los lagos del Ártico liberan metano a una escala mucho mayor de lo que se creía hasta ahora. Este hallazgo tiene implicaciones serias para entender cómo el calentamiento global puede acelerar aún más el cambio climático a través de este ciclo de retroalimentación.
El metano es un gas de efecto invernadero cuyo poder calentador es más de 25 veces superior al del dióxido de carbono. Los lagos árticos ya eran considerados fuentes naturales importantes de metano, pero ahora se ha confirmado que sus sedimentos son responsables de una proporción significativa de estas emisiones.
Marie Bulínová, candidata a doctorado en el Departamento de Geociencias de la UiT, explicó: “Nos sorprendió la clara relación entre la productividad ecológica y la producción de metano. Nuestros resultados muestran que las condiciones más cálidas y húmedas aumentan la actividad biológica en los lagos árticos, lo cual impulsa la generación de metano desde los sedimentos”.
La investigación se centró en diez lagos árticos en Svalbard y Escandinavia subártica. Se observó que aquellos lagos con mayor productividad —es decir, con más algas, plantas acuáticas y vegetación cercana— emitían mayores cantidades de metano. Además, la profundidad reducida favorece la acumulación de materia orgánica, lo que estimula la actividad microbiana responsable de su producción.
Según el estudio, aunque cada lago individual no libera tanto metano como los lagos tropicales o templados, la cantidad total de emisiones podría ser considerable debido al elevado número de lagos en regiones árticas. En algunos casos, los niveles de emisión son comparables a los de lagos boreales, lo cual resalta la importancia de estudiar esta región para predecir el impacto futuro del metano en el clima.
El equipo utilizó técnicas avanzadas de muestreo, modelado y aprendizaje automático para analizar factores clave como la temperatura superficial, la humedad y la cobertura vegetal. Estos modelos ayudaron a identificar patrones globales de emisión de metano en diferentes tipos de ecosistemas lacustres.
Los científicos advierten que a medida que el Ártico se calienta y las temporadas de crecimiento se extienden, los lagos podrían convertirse en emisores aún más significativos de metano. Esto, a su vez, podría contribuir a un aumento adicional en las temperaturas globales, cerrando un círculo vicioso que acelera el cambio climático.
El estudio, publicado en el Journal of Geophysical Research: Biogeosciences, forma parte del proyecto PolarCH4ives, financiado por el Consejo de Investigación de Noruega. El trabajo destacó la necesidad de incluir en los balances globales de gases de efecto invernadero no solo las emisiones atmosféricas directas, sino también las provenientes de los sedimentos lacustres, que hasta ahora habían sido subestimadas.