Durante décadas, la búsqueda de vida en Marte se ha centrado en rastros de agua, condiciones favorables y moléculas orgánicas. Sin embargo, una investigación reciente propone un giro sorprendente: la radiación espacial podría alimentar a microorganismos ocultos bajo la superficie marciana.
El estudio, publicado en la International Journal of Astrobiology, sugiere que partículas de alta energía provenientes del espacio, como los rayos cósmicos galácticos, penetran el suelo de Marte y de lunas heladas como Europa y Encélado, generando reacciones químicas capaces de liberar energía utilizable por microbios.
Este proceso, conocido como radiólisis, descompone moléculas como el agua y libera electrones que pueden ser aprovechados por formas de vida simples. En la Tierra, ciertos microbios ya sobreviven en ambientes extremos gracias a mecanismos similares, como ocurre en las profundidades de minas y acuíferos subterráneos.
A diferencia de la luz solar, que apenas penetra unos milímetros bajo la superficie marciana, la radiación cósmica logra atravesar metros de regolito. Según los cálculos del estudio, esto permitiría la existencia de zonas subterráneas donde la energía producida por la radiólisis sería suficiente para mantener actividad biológica, incluso en condiciones muy hostiles.
Los investigadores modelaron cómo la radiación interactúa con el suelo marciano y las capas de hielo de Europa y Encélado. Estimaron la cantidad de energía generada y cuánta biomasa microbiana podría mantenerse en esas condiciones, encontrando que Encélado sería el entorno más favorable, seguido por Marte y Europa.
En la Tierra, organismos como Desulforudis audaxviator ya utilizan productos de la radiólisis en minas profundas, lejos de la luz solar. Este descubrimiento apoya la hipótesis de que la vida puede adaptarse a fuentes de energía inusuales, ampliando el abanico de lugares potencialmente habitables dentro y fuera de nuestro sistema solar.
El hallazgo tiene importantes implicaciones para la astrobiología y las futuras misiones de exploración planetaria. Detectar señales químicas o biofirmas relacionadas con la radiólisis podría ser clave para identificar vida en ambientes donde antes solo se veía desolación.
Aunque la existencia de vida en Marte aún no ha sido confirmada, este enfoque ofrece nuevas pistas para investigar. Explorar el subsuelo marciano y los océanos ocultos de las lunas heladas podría acercarnos, por primera vez, a responder la pregunta de si estamos solos en el universo.