Científicos han descubierto un circuito especializado en el sistema nervioso espinal que transmite específicamente señales de frío al cerebro. Este hallazgo ayuda a entender por qué algunas personas experimentan el frío con mayor intensidad que otras.
El circuito está compuesto principalmente por interneuronas excitadoras Trhr⁺ localizadas en las láminas I-II del asta dorsal de la médula espinal (SDH). Estas neuronas reciben entradas de terminaciones sensoriales TRPM8⁺ —responsables de detectar temperaturas frías— y transmiten esta información hacia neuronas Calcrl⁺ dentro del SC, que luego proyectan directamente al núcleo parabranquial lateral (lPBN) en el cerebro.
Este mecanismo no solo refuerza la señal de frío, sino que también actúa como un “potenciador” sensorial, lo que sugiere que la sensibilidad individual puede estar relacionada con la actividad de este circuito. Los investigadores utilizaron técnicas avanzadas de neurociencia como optogenética, electrofisiología e imágenes de Ca²⁺ de dos fotones para identificar este microcircuito.
En los experimentos realizados con ratones, se observó que la ablación o silenciamiento de estas neuronas Trhr⁺ causaba déficits en la percepción de frío inocuo, aunque la capacidad de sentir frío nocivo permanecía intacta. Esto indica que este circuito es clave para distinguir entre sensaciones térmicas no dolorosas y dolorosas.
La teoría tradicional de la especificidad propone que cada tipo de sensación tiene su propia vía neuronal específica, y estos resultados respaldan esa idea. Además, el estudio muestra cómo se activa y amplifica la respuesta al frío, lo que podría tener implicaciones importantes en enfermedades neurológicas y trastornos termosensoriales.
Según el estudio publicado en Nature Communications, este circuito espinal permite que el cuerpo interprete correctamente estímulos fríos incluso cuando hay ruido sensorial o condiciones complejas. El conocimiento de esta vía podría ayudar a desarrollar tratamientos para personas con hipersensibilidad al frío o problemas de regulación térmica.
Los hallazgos también destacan la importancia de la humedad relativa en la percepción térmica, ya que afecta la capacidad del cuerpo para disipar calor mediante la evaporación del sudor. En ambientes húmedos, donde el sudor no se evapora fácilmente, el riesgo de sobrecalentamiento aumenta significativamente.
Fuente: Nature