La misión Juno de la NASA ha logrado adentrarse como nunca antes en el sistema joviano, revelando sorprendentes hallazgos tanto en Júpiter como en su luna volcánica Ío. A través de sus recientes sobrevuelos, Juno ha capturado datos inéditos sobre los ciclones polares del planeta gigante y la actividad volcánica bajo la superficie de Ío, aportando una nueva visión sobre la dinámica y estructura interna de estos mundos extremos.
Durante una conferencia de prensa celebrada el 29 de abril en Viena, en el marco de la Asamblea General de la Unión Europea de Geociencias, el equipo científico de Juno presentó los resultados obtenidos mediante instrumentos como JunoCam, el radiómetro de microondas (MWR) y el Mapeador Auroral Infrarrojo Joviano (JIRAM). Las observaciones han permitido generar modelos atmosféricos más precisos y comprender mejor cómo Ío renueva su superficie constantemente gracias al calor interno.
Radiador volcánico: Ío bajo la lupa de Juno
Aunque el instrumento MWR fue diseñado para observar el interior de Júpiter, el equipo de Juno lo dirigió hacia Ío, obteniendo una visión térmica sin precedentes. Al combinar los datos con las imágenes infrarrojas de JIRAM, los científicos detectaron regiones con magma aún caliente bajo la corteza superficial, confirmando que alrededor del 10 % de la superficie contiene flujos de lava en proceso de enfriamiento.
“Estos volcanes subterráneos funcionan como el radiador de un automóvil”, explicó Shannon Brown del JPL. “El calor fluye eficientemente desde el interior hasta el vacío del espacio, manteniendo a Ío como el cuerpo más volcánico del sistema solar”. Una erupción captada el 27 de diciembre de 2024 sigue activa, y se esperan nuevos datos en el próximo sobrevuelo del 6 de mayo.
El hallazgo permite comprender mejor cómo Ío regenera su superficie en escalas de tiempo geológicas reducidas. El dinamismo interno, impulsado por la interacción gravitatoria con Júpiter y otras lunas, convierte a Ío en un verdadero laboratorio natural de vulcanismo planetario.
Júpiter: ciclones polares más fríos y gigantes
Por otro lado, Juno también ha proporcionado nuevos datos sobre la atmósfera de Júpiter mediante experimentos de radioocultación. Esta técnica ha permitido detectar que la estratósfera polar norte es 11 °C más fría que las regiones adyacentes y que está rodeada por vientos que superan los 160 km/h.
Desde su órbita 53, iniciada en febrero de 2023, Juno ha completado 26 estudios de radioocultación. Estos datos mejoran la comprensión de la estructura térmica de la atmósfera joviana, revelando complejas interacciones entre capas atmosféricas, corrientes en chorro y zonas ciclónicas.
En particular, se ha observado que los ciclones en el polo norte forman una configuración estable de nueve tormentas (una central y ocho periféricas). Estas tormentas, más grandes que Australia, no se disipan como en la Tierra, sino que interactúan entre sí como resortes de un sistema mecánico, manteniendo una coreografía oscilante alrededor del polo.
Deriva beta y estabilidad ciclónica en Júpiter
El fenómeno conocido como “deriva beta”, causado por la interacción entre la fuerza de Coriolis y el patrón circular del viento, empuja a los ciclones hacia el polo. Sin embargo, en lugar de fusionarse, estas tormentas rebotan entre sí y se estabilizan en configuraciones persistentes, algo nunca antes visto en otro planeta.
Según Yohai Kaspi, del Instituto Weizmann, este patrón no solo explica la dinámica atmosférica de Júpiter, sino que también puede aportar nuevos modelos para comprender fenómenos meteorológicos extremos en la Tierra. Esta observación constituye un avance significativo en la meteorología planetaria.
Una nave diseñada para soportar lo imposible
Scott Bolton, investigador principal de la misión, destacó que Juno se adentra en regiones de alta radiación a las que ninguna otra nave ha accedido. Gracias a su diseño blindado, cada nuevo sobrevuelo aporta datos únicos y abre ventanas a fenómenos antes inexplorados. La nave seguirá operando en su misión extendida hasta que la dinámica orbital y los riesgos de radiación lo permitan.
La misión Juno, gestionada por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) y con instrumentos financiados por múltiples agencias internacionales, continúa siendo una de las misiones más ambiciosas de la NASA en el estudio del sistema solar exterior.
Referencias: NASA - Misión Juno