Corea del Sur reanuda negociaciones con Estados Unidos con el objetivo de evitar la imposición de nuevos aranceles que amenazan el comercio bilateral. El encuentro entre el ministro de Comercio e Industria surcoreano, Ahn Duk-geun, y el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, se produce durante la cumbre de ministros de Comercio del Foro APEC en la isla de Jeju.
Las conversaciones ocurren en un momento delicado para Corea del Sur, que registró un superávit comercial de 66.000 millones de dólares con EEUU el año pasado, convirtiéndose en blanco frecuente de las políticas proteccionistas de Washington.
En abril, la administración Trump impuso aranceles del 25% sobre los automóviles surcoreanos, afectando de manera significativa a la economía de Seúl, ya que el sector automotriz representa el 27% de sus exportaciones hacia EEUU. Nuevos gravámenes sobre otros productos fueron anunciados en mayo, aunque se encuentran suspendidos hasta julio, a la espera de avances en el diálogo bilateral.
Seúl ha propuesto un “paquete de julio” destinado a eliminar las tarifas unilaterales. Por su parte, EEUU mantiene una agenda activa de reuniones bilaterales en el marco de APEC, incluyendo conversaciones con China sobre la reducción temporal de aranceles y reuniones con representantes del sector naval surcoreano y firmas estadounidenses como Huntington Ingalls Industries.
La expectativa es que las negociaciones permitan frenar la escalada de gravámenes y proteger los intereses de la industria surcoreana, especialmente en el sector automotriz y naval, así como en otros productos estratégicos.
El foro de APEC concluye este viernes, aunque las divisiones entre grandes economías dificultan la posibilidad de una declaración conjunta sobre aranceles y reformas en la Organización Mundial del Comercio (OMC). El ministro surcoreano Cheong In-kyo ofrecerá una rueda de prensa para informar los resultados finales.
Mientras tanto, el gobierno surcoreano continúa defendiendo una política de apertura comercial y búsqueda de consensos multilaterales, a la vez que refuerza la cooperación con aliados estratégicos para sortear los efectos de las medidas proteccionistas.
La administración Trump ha mantenido una postura crítica hacia la OMC y las reglas actuales del comercio internacional, defendiendo la imposición de aranceles como instrumento para equilibrar la balanza comercial y proteger la industria estadounidense.