Un nuevo estudio del Museo de Historia Natural de Florida revela que una planta discreta de los Montes Apalaches, Galax urceolata, mantiene tres versiones genéticas coexistentes dentro de una misma población, algo que los científicos consideraban imposible hasta hace poco. Este hallazgo reescribe parte del entendimiento sobre cómo surgen y conviven nuevas especies vegetales.
La planta en cuestión muestra tres “citotipos”, o complementos cromosómicos distintos, producto de un fenómeno conocido como autopoliploidía: la duplicación espontánea del número de cromosomas en una especie sin hibridación externa. Este proceso permite, en teoría, la creación de una nueva especie de forma casi instantánea.
Hasta hace poco, se pensaba que los autopoliploides no podían establecerse fácilmente ni coexistir con sus progenitores. Pero la autora principal, Shelly Gaynor, descubrió durante su trabajo de campo que poblaciones enteras de Galax pueden tener los tres citotipos —diploide, triploide y tetraploide— compartiendo el mismo espacio ecológico sin que uno excluya a los demás.
“Me sorprendió ver que podían convivir en una sola población”, explicó Gaynor. “Este estudio nace de la pregunta de si esa coexistencia puede mantenerse en el tiempo o si, inevitablemente, un citotipo acabará desplazando a los otros.”
El equipo utilizó modelos teóricos para analizar la viabilidad evolutiva de esta coexistencia. Los resultados sugieren que la competencia entre citotipos no impide su persistencia. De hecho, podrían estabilizarse y mantenerse en equilibrio, desafiando la noción tradicional de que las especies nuevas deben aislarse geográficamente de sus ancestros.
La clave está en que las diferencias en el número de cromosomas afectan la reproducción cruzada: la descendencia de mezclas entre citotipos es menos viable, lo que genera barreras reproductivas naturales que permiten la separación sin necesidad de aislamiento geográfico.
La investigación fue publicada en la revista The American Naturalist y contó con la colaboración de Nicholas Kortessis, José Miguel Ponciano y los botánicos Douglas y Pamela Soltis. El trabajo profundiza la comprensión de los mecanismos rápidos de especiación en plantas, con implicaciones para la evolución y biodiversidad.
Referencias: The American Naturalist