Un estudio pionero en las aguas de Omán ha desvelado una asombrosa y en gran medida desconocida diversidad de gusanos cinta, pertenecientes al filo Nemertea. Donde antes no se conocía formalmente ninguna especie, los científicos han documentado ahora más de un centenar.
Esta investigación, publicada en la revista PeerJ, representa la primera evaluación moderna y exhaustiva de estos elusivos invertebrados marinos en la región arábiga. Los hallazgos son sorprendentes y subrayan lo poco que aún sabemos sobre la biodiversidad oceánica.
El equipo de científicos documentó un total de 107 especies distintas de nemertinos en Omán. Este descubrimiento por sí solo duplica el número de especies de gusanos cinta caracterizadas genéticamente para todo el vasto Indo-Pacífico Occidental.
Lo más impactante es que hasta un increíble 98% de las especies encontradas en Omán resultaron ser no descritas, es decir, completamente nuevas para la ciencia. Además, un 93% de ellas no han sido documentadas fuera de la península arábiga, sugiriendo un alto grado de endemismo.
Este hallazgo pone de manifiesto cuán deficientemente muestreado está este filo animal, incluso en la región marina considerada la de mayor biodiversidad del planeta. Los gusanos cinta, a pesar de su rol como depredadores en comunidades marinas y su relevancia biomédica por producir diversas toxinas, han sido poco estudiados.
La identificación de los nemertinos es intrínsecamente desafiante. Muchas especies se parecen enormemente entre sí, y las características externas a menudo se pierden con la preservación. Incluso la anatomía interna no siempre es útil para distinguir especies cercanas.
Por ello, los datos de ADN se han vuelto esenciales. En este estudio, los investigadores combinaron la fotografía de especímenes vivos, el análisis morfológico y la secuenciación del gen citocromo oxidasa I (COI), una técnica de "código de barras de ADN", para delimitar las especies.
La mitad de las especies descubiertas en Omán eran raras, encontradas solo una vez, y la mayoría eran crípticas, es decir, difíciles de distinguir por su apariencia. A las especies no descritas se les asignaron nombres temporales alfanuméricos para su seguimiento.
Las estimaciones de diversidad sugieren que futuros estudios podrían descubrir unas 200 especies adicionales en Omán. Esto requeriría ampliar el muestreo a otras ubicaciones y tipos de hábitats, especialmente fondos blandos y la columna de agua, que fueron menos explorados en esta primera fase.
Un resultado biogeográfico notable fue la escasa superposición de especies entre las regiones norte (golfo de Omán) y sur (mar de Arabia) del país. Muchas de las pocas especies que se encontraban en ambas áreas mostraron evidencia de diferenciación genética.
Esta diferenciación se corresponde con la importante ruptura biogeográfica en R'as-al-Hadd, un conocido límite que separa ecorregiones marinas con regímenes oceanográficos distintos y que parece influir en la evolución de la fauna local.
La alta diversidad, la novedad casi total y la singularidad de esta fauna de gusanos cinta subrayan la imperiosa necesidad de muestrear más intensamente las regiones marinas tropicales. Estas áreas son las más biodiversas del mundo, pero paradójicamente también las menos estudiadas para muchos grupos de invertebrados.
La enorme cantidad de diversidad críptica y no descrita que ha salido a la luz en este estudio destaca el papel absolutamente crucial de los códigos de barras de ADN. También resalta la importancia de adoptar enfoques rápidos y eficientes para la descripción formal de nuevas especies.
Los investigadores concluyen que la fauna nemertina de Omán es excepcionalmente diversa y única, lo que la convierte en una alta prioridad para futuros esfuerzos de conservación. La diferenciación local sugiere que las estrategias de conservación deben ser regionales para proteger las distintas faunas a ambos lados de límites biogeográficos clave.
Este trabajo no solo amplía drásticamente nuestro conocimiento sobre los gusanos cinta, sino que también nos recuerda que un estimado 80-90% de la diversidad global de este filo podría permanecer aún sin descubrir, esperando en los rincones inexplorados de nuestros océanos.
Basado en información publicada en la revista científica PeerJ