SpaceX volvió a poner en marcha su vehículo estrella este 12 de mayo con una prueba de fuego estático de larga duración en su sitio Starbase, en el sur de Texas. En el ensayo, la etapa superior de Starship encendió sus seis motores Raptor durante unos 60 segundos, un paso clave antes del próximo vuelo de prueba.
Esta fue la tercera vez que este ejemplar específico realiza una prueba de este tipo. Según informó la propia compañía al día siguiente en su cuenta oficial de X, el vehículo se encuentra en la fase final de preparación para el Vuelo 9, aunque aún no se ha anunciado la fecha definitiva del lanzamiento.
El encendido estático se llevó a cabo con la nave colocada sobre un banco de pruebas, bajo cielos despejados, y SpaceX compartió vídeos e imágenes del evento. En ellos se observa la estructura plateada de 52 metros de altura escupiendo fuego en una exhibición controlada de potencia.
Mientras tanto, el propulsor Super Heavy —la primera etapa del sistema Starship— también ha sido sometido a pruebas independientes. Esto indica que ambos componentes del vehículo más ambicioso de SpaceX están casi listos para integrarse y emprender un nuevo intento de vuelo completo.
Cuando está completamente apilado, Starship alcanza los 123 metros de altura, lo que lo convierte en el cohete más grande y potente jamás construido. Tanto la nave como el propulsor están diseñados para ser reutilizados de forma rápida, un pilar central en la estrategia de Elon Musk para hacer económicamente viable la exploración de Marte.
Hasta ahora, Starship ha volado ocho veces, con dos de esos vuelos realizados en 2025. En ambos, el Super Heavy logró regresar con éxito y ser atrapado por los brazos de la torre de lanzamiento, pero la etapa superior explotó antes de completar su trayectoria.
El nuevo disparo estático parece haber funcionado sin incidentes, lo que podría indicar avances en la confiabilidad de la nave. Sin embargo, solo un lanzamiento real permitirá verificar si los problemas técnicos de la etapa superior han sido resueltos finalmente.
El Vuelo 9 representa una prueba crucial para SpaceX. No solo por la tecnología involucrada, sino porque cada éxito acerca más a la empresa a su visión de convertir a Starship en la plataforma definitiva para misiones lunares, interplanetarias e incluso comerciales dentro de la órbita baja terrestre.
Por ahora, la comunidad espacial permanece atenta a la próxima ventana de lanzamiento. Con cada prueba, SpaceX afina un sistema que promete redefinir los estándares de transporte espacial en esta década.