Un reciente análisis conjunto del Complexity Science Hub (CSH), el Supply Chain Intelligence Institute Austria (ASCII) y la Universidad Tecnológica de Delft advierte sobre las consecuencias imprevistas de una tregua arancelaria de 90 días en el conflicto comercial entre Estados Unidos y China. Lejos de ofrecer un respiro estable, esta pausa podría intensificar las perturbaciones en el transporte marítimo mundial, superando incluso el impacto de los aranceles impuestos previamente.
El informe, fechado en Viena el 27 de mayo de 2025, destaca una paradoja, mientras los aranceles iniciales provocaron una contracción comercial de hasta el 60% en puertos clave de EE. UU., la suspensión amenaza con un "efecto rebote". Este fenómeno podría traducirse en un aumento de la demanda de hasta un 150%, generando una presión logística comparable a la vivida durante la pandemia de COVID-19, con aumentos de precios, congestión portuaria y retrasos significativos, especialmente en la costa oeste estadounidense.
De la Contracción a la Sobredemanda: Un Doble Impacto
La guerra comercial ya había dejado su huella en el sistema marítimo. Antes de la suspensión, se estima que unos 500 buques portacontenedores (aproximadamente el 6% de la flota mundial) que operaban entre China y EE. UU. se vieron afectados. Esto llevó a la cancelación de cerca del 10% de los viajes marítimos en abril y mayo de 2025, según el Índice Mundial de Contenedores, y a la necesidad de recargar, desviar o almacenar temporalmente mercancías. Los puertos de la Costa Oeste de EE. UU., como Long Beach-Los Ángeles, experimentaron caídas teóricas en el tráfico de contenedores de más del 63% (unos 17 barcos menos al día).
Paradójicamente, la actual suspensión arancelaria, diseñada para aliviar tensiones, podría desencadenar una oleada de pedidos para reabastecer inventarios y cubrir suministros atrasados. Los autores del informe anticipan que este súbito incremento podría sobrecargar la capacidad portuaria. Por ejemplo, las llegadas de barcos a Long Beach-Los Ángeles podrían incrementarse en un 73% (cerca de 19 buques adicionales diarios), con aumentos del 61% en Oakland y 56% en Tacoma. El tráfico total de contenedores en EE. UU. podría crecer casi un 19%.
Repercusiones Globales y la Necesidad de Adaptación
Este aumento concentrado en las rutas hacia EE. UU. se compensaría con leves descensos en otras regiones como Japón, Corea y la UE, lo que probablemente encarecería los fletes en esas rutas alternativas. Peter Klimek, investigador de CSH y director de ASCII, advierte que "las próximas semanas serán una prueba de fuego para la resiliencia del comercio marítimo mundial". Subraya el riesgo de cuellos de botella similares a los de la crisis de COVID-19, cuando algunos barcos esperaron más de 20 días para descargar, y enfatiza que "la congestión de los puertos y las redes logísticas podría perturbar gravemente las cadenas de suministro y provocar un aumento significativo de los precios".
El desvío de rutas comerciales ya había comenzado durante la fase activa de los aranceles, beneficiando a puertos europeos y sudamericanos con incrementos simulados del 2% y 5% respectivamente en el tráfico marítimo, a medida que la capacidad se reasignaba. Mitja Devetak, de ASCII y CSH, señala que "muchas exportaciones chinas se redirigieron rápidamente", pero advierte que "ahora hay escasez de barcos en la ruta China-EE. UU., lo que podría generar cuellos de botella si la demanda vuelve a aumentar".
El informe concluye que la incertidumbre política representa una amenaza creciente para el comercio internacional. Los autores instan a autoridades portuarias y responsables políticos a adoptar medidas coordinadas e invertir en infraestructura. Asimismo, recomiendan a las empresas fortalecer la resiliencia de sus cadenas de suministro mediante almacenamiento estratégico y diversificación de fuentes. Klimek finaliza afirmando que el conflicto comercial "muestra la rapidez con la que las decisiones políticas pueden traducirse en cuellos de botella muy reales" y subraya la importancia de definir acuerdos comerciales cuidadosamente para evitar futuras desestabilizaciones.