Un equipo de investigadores de la Universidad de Queensland y la Universidad de Duke ha creado un mapa global interactivo para rastrear la migración de más de 100 especies marinas, desde ballenas y tortugas hasta aves y peces.
Esta herramienta, llamada MiCO (Conectividad Migratoria en el Océano), busca apoyar la conservación transfronteriza identificando hábitats clave y rutas migratorias compartidas por varias jurisdicciones marítimas.
MiCO reúne datos de más de 1.300 fuentes científicas y conecta unos 2.000 hábitats en todo el mundo. Al hacerlo, permite a gobiernos, científicos y organismos internacionales comprender mejor cómo las especies migratorias cruzan mares nacionales e internacionales.
La Dra. Lily Bentley destacó que la conectividad revelada en MiCO subraya la necesidad urgente de colaboración global. "Ningún país puede proteger por sí solo a estas especies. La cooperación es esencial", afirmó.
El profesor asociado Daniel Dunn, director del centro, explicó que los modelos de MiCO ya se están utilizando para apoyar la implementación del Tratado de Alta Mar, un acuerdo internacional que busca proteger la biodiversidad más allá de las aguas nacionales.
Dunn también señaló que MiCO se alinea con los objetivos de la Convención sobre Especies Migratorias, al contribuir a un futuro atlas mundial de migración animal con bases científicas sólidas.
Pese a estos avances, más de dos tercios de las especies marinas migratorias aún no han sido analizadas completamente. El equipo planea expandir la base de datos para ofrecer la visión más completa posible de la conectividad oceánica.
"Nuestro objetivo es proporcionar una base de referencia global que permita diseñar estrategias de conservación eficaces basadas en datos reales", concluyó Dunn.
Referencias: Nature Communications | Universidad de Queensland