¿Vida en Titán? Un nuevo estudio sugiere que sería extremadamente escasa y difícil de detectar
Titán esconde un océano profundo, pero su potencial para albergar vida es mínimo, revelan científicos
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
3 min lectura
Titán, la mayor luna de Saturno, ha sido durante décadas uno de los principales candidatos en la búsqueda de vida fuera de la Tierra, gracias a su atmósfera densa y rica en compuestos orgánicos. Sin embargo, un nuevo estudio liderado por investigadores de la Universidad de Arizona y publicado en The Planetary Science Journal sugiere que, aunque las condiciones podrían ser propicias, el potencial de vida en este mundo alienígena sería extremadamente limitado.
El equipo internacional de científicos utilizó modelos bioenergéticos para estimar cuánta biomasa podría sostenerse en el vasto océano subterráneo de Titán. Asumiendo un metabolismo basado en la fermentación —uno de los más primitivos y simples conocidos en la Tierra— calcularon que, en el mejor de los casos, solo podrían existir unos pocos kilogramos de vida microbiana, equivalentes a la masa de un perro pequeño.
Titán es un cuerpo celeste peculiar: su superficie está salpicada de ríos y lagos de metano, mientras que debajo del hielo se encuentra un océano de agua líquida con unos 480 km de profundidad. La hipótesis principal del estudio es que los compuestos orgánicos que se forman en la atmósfera podrían alcanzar ese océano y servir de alimento para microorganismos hipotéticos. No obstante, el intercambio entre la superficie y el océano es tan limitado que este proceso sería extremadamente ineficiente.
Los investigadores se centraron en la glicina, el aminoácido más simple y uno de los compuestos más comunes en cometas, meteoritos y nubes de formación estelar. Aunque abunda en el sistema solar, su disponibilidad en el océano de Titán para servir de nutriente microbiano sería mínima. El transporte de esta molécula requeriría que impactos de meteoritos fundan el hielo y creen canales hacia el océano, un evento poco frecuente.
“A pesar del inventario orgánico excepcionalmente rico de Titán, descubrimos que la mayoría de estas moléculas no serían accesibles para sostener vida tal como la conocemos”, explicó Antonin Affholder, autor principal del estudio. “La biosfera resultante sería tan pequeña que encontrar una célula por litro de agua ya sería optimista”.
Este escenario redefine el entusiasmo que rodea la exploración futura de Titán, especialmente con la misión Dragonfly de la NASA prevista para mediados de la década de 2030. El estudio no descarta la posibilidad de vida, pero sí limita drásticamente su magnitud y distribución, haciendo que su detección sea comparable a buscar una aguja en un pajar interestelar.
Los autores advierten que, si se desea tener una estimación realista del potencial habitacional de cuerpos como Titán, es necesario ir más allá del conteo de moléculas orgánicas y considerar modelos energéticos y ecológicos más detallados. “No basta con tener ingredientes —es necesario conocer la receta, el horno y el entorno donde se cocina la vida”, señaló Affholder.
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