La central nuclear de Zaporizhzhia, ubicada en el sur de Ucrania y bajo control ruso desde los primeros meses del conflicto, quedó totalmente desconectada de la red eléctrica tras un ataque que destruyó la última línea operativa. Las autoridades ucranianas y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmaron la interrupción del suministro el viernes a las 17:36 horas, hora local.
Actualmente, la planta depende exclusivamente de generadores diésel de emergencia para mantener la refrigeración de sus seis reactores, una situación que el OIEA ha calificado como "extremadamente frágil". Aunque los reactores permanecen apagados, el combustible nuclear en su interior requiere enfriamiento constante para evitar un sobrecalentamiento y la posible liberación de material radiactivo.
Desde el inicio de la guerra, la central de Zaporizhzhia ha experimentado nueve apagones totales, dejando al descubierto la vulnerabilidad de las infraestructuras nucleares en zonas de conflicto. Según expertos, cada pérdida de conexión incrementa el riesgo de accidente nuclear y podría tener consecuencias graves no solo para Ucrania, sino para toda Europa.
Las autoridades ucranianas denunciaron el ataque como un "acto de terror nuclear" y advirtieron que la planta se mantiene en un estado de alerta máxima. El ministro de Energía, Germán Galushchenko, subrayó que la interrupción de la electricidad pone en peligro tanto al personal como a la seguridad de la central, y urgió a la comunidad internacional a intensificar la presión sobre Rusia.
Mientras tanto, la empresa estatal Energoatom y los equipos técnicos de la central trabajan para restablecer la conexión eléctrica y asegurar el funcionamiento de los sistemas de refrigeración. El OIEA, por su parte, reiteró la importancia de garantizar el acceso seguro y permanente de los inspectores internacionales a la planta para supervisar su estado y prevenir emergencias.
El incidente vuelve a colocar a Zaporizhzhia en el centro de la preocupación mundial por la seguridad nuclear. La repetición de estos apagones subraya la necesidad de proteger las instalaciones críticas en escenarios bélicos y resalta el peligro real de un desastre nuclear en el corazón de Europa.
Fuente: Reuters