El fin de la exención fiscal que permitía importar paquetes de bajo valor desde China sin aranceles en Estados Unidos ha provocado una sacudida en las rutas aéreas comerciales transpacificas. Hasta mayo de 2025, millones de consumidores estadounidenses se beneficiaban de comprar productos baratos en plataformas de comercio electrónico asiáticas, como Shein, Temu o PDD, gracias a la regla conocida como “de minimis”, que exoneraba de impuestos los envíos inferiores a 800 dólares.
La nueva normativa, que grava estos paquetes con tasas de hasta el 145% y posteriormente alrededor del 30%, supone un cambio radical para el sector logístico y comercial. Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), el volumen de carga aérea entre Asia y América del Norte cayó un 10,7% en mayo de 2025. El impacto es todavía más fuerte en el segmento de comercio electrónico: consultoras como Aevean reportan que los envíos de bajo valor desde China a EE. UU. se desplomaron un 43% en tan solo un mes.
Estas cifras reflejan la dependencia de los consumidores estadounidenses del comercio electrónico internacional y, en particular, de los productos asiáticos. En 2024, los envíos de bajo valor representaban más de la mitad de toda la carga aérea entre China y Estados Unidos. Las grandes plataformas han visto cómo la demanda se trasladaba repentinamente a mercados alternativos, como Europa, el sudeste asiático y América Latina, que ofrecen menores barreras fiscales.
El efecto dominó de la medida no solo afecta a las tiendas en línea, sino a toda la cadena de suministro: aerolíneas han reducido frecuencias y desviado aviones de carga a otras rutas más rentables, mientras empresas de logística han ajustado sus reservas y reorganizado sus centros de distribución para priorizar destinos europeos y asiáticos. Se estima que la capacidad de carga directa entre China y EE. UU. en junio fue un 11% menor respecto a marzo, y la tendencia apunta a nuevos recortes si persiste la incertidumbre.
El cambio de reglas también ha generado debates políticos. Legisladores estadounidenses justifican la eliminación de la exención de minimis por motivos económicos y de seguridad, argumentando que la norma facilitaba la evasión de aranceles y la entrada de mercancía ilegal, incluidos precursores de drogas. Para los consumidores, el efecto inmediato es el encarecimiento de productos y mayores tiempos de espera para recibir sus compras desde Asia.
Frente a esta situación, los operadores de comercio electrónico exploran nuevas estrategias: desde reforzar su presencia en otros mercados hasta negociar con proveedores logísticos y aduaneros para sortear barreras regulatorias. No obstante, el escenario global es incierto y dependerá de la evolución de las negociaciones comerciales entre China y Estados Unidos en los próximos meses.
A medio plazo, es probable que el flujo de comercio electrónico entre Asia y Norteamérica siga mostrando altibajos y adaptaciones, mientras los mercados europeos y asiáticos aprovechan la coyuntura para absorber parte de la demanda desplazada. Este episodio demuestra cómo una sola decisión regulatoria puede redefinir las dinámicas del comercio global y la experiencia cotidiana de millones de consumidores digitales.
El futuro de las compras internacionales de bajo valor dependerá de la capacidad de los gobiernos y empresas para adaptarse a las nuevas normativas, así como del interés de los consumidores por seguir comprando en plataformas asiáticas frente a los posibles sobrecostes y retrasos. El sector logístico mundial observa atento, sabiendo que cualquier nuevo ajuste podría volver a cambiar el equilibrio de los envíos aéreos y del comercio online transcontinental.
Fuente: Reuters