El hidrógeno se perfila como pieza clave para la descarbonización del transporte pesado en Europa. Sin embargo, el crecimiento de flotas de camiones impulsados por este combustible plantea nuevos desafíos para la planificación de infraestructuras, según alerta un análisis publicado en la revista *International Journal of Hydrogen Energy*.
La legislación europea actual exige que para 2030 existan estaciones de servicio de hidrógeno cada 200 kilómetros en las principales rutas de la red TEN-T. No obstante, el modelo desarrollado por investigadores suecos indica que estas previsiones podrían quedarse cortas ante el rápido aumento de la demanda previsto para 2050, sobre todo en países con intenso tráfico internacional.
El estudio emplea una simulación avanzada que toma en cuenta factores como la topografía de las rutas, la velocidad media de los camiones, el tamaño de los depósitos y la distribución real del tráfico de mercancías. Este enfoque revela grandes desigualdades entre países y regiones, señalando que Alemania y Francia requerirían una capacidad de repostaje mucho mayor de la prevista para mantener su flujo logístico sin interrupciones.
Según las proyecciones, solo el 15 % de los camiones de larga distancia podrían disparar la necesidad de ampliar la red de estaciones en más de un 50 % respecto a los objetivos fijados para 2030. La planificación basada en distancias lineales o criterios demográficos resulta insuficiente para anticipar los verdaderos puntos críticos de recarga y evitar cuellos de botella.
Otro aspecto destacado por los autores es la importancia de adaptar la infraestructura al patrón real de circulación de los camiones, que atraviesan fronteras y siguen rutas internacionales de alta densidad. En Europa Central, la concentración de estaciones deberá ser mucho mayor que en regiones periféricas para evitar zonas desabastecidas o una utilización ineficiente de los recursos.
La capacidad de almacenamiento de hidrógeno en los vehículos también influye en la distribución de las estaciones. Un mayor tamaño de los tanques reduce la necesidad de parar a repostar, pero incrementa los costes y el peso de los vehículos, por lo que los expertos apuestan por una red flexible y estratégicamente localizada.
Frente a la electrificación por baterías, el hidrógeno mantiene ventajas competitivas para trayectos largos y pesados, gracias a sus cortos tiempos de repostaje y alta autonomía. Sin embargo, el éxito de esta transición dependerá de inversiones coordinadas y políticas que estimulen tanto la oferta de estaciones como la demanda de vehículos adaptados.
El informe concluye que anticipar los movimientos del mercado y modelar la infraestructura con datos reales de rutas y consumo energético será crucial para evitar cuellos de botella logísticos. Solo así el hidrógeno podrá consolidarse como alternativa eficiente y sostenible para el transporte de mercancías en el continente europeo.