Durante la poderosa tormenta geomagnética del 10 al 11 de mayo de 2024, también conocida como la tormenta del Día de la Madre, las auroras boreales iluminaron cielos de latitudes inusualmente bajas. Sin embargo, un nuevo estudio revela que otro fenómeno menos visible se intensificó durante este evento: las capas E esporádicas de la ionosfera, que pueden afectar las comunicaciones globales por radio.
Según una investigación publicada en Geophysical Research Letters por científicos de la Universidad de Kyushu, estas capas —formadas por finos parches de metales ionizados a entre 90 y 120 km de altitud— se manifestaron con una intensidad inusual durante la fase de recuperación de la tormenta. El equipo, liderado por el profesor Huixin Liu, realizó una observación sin precedentes de este fenómeno a escala planetaria.
Las capas E esporádicas, aunque conocidas por los científicos, han recibido poca atención en el contexto de tormentas solares. Para investigar su comportamiento durante este evento extremo, el equipo recopiló datos desde 37 ionosondas terrestres y de la constelación satelital COSMiC-2. Esta combinación permitió construir un mapa global detallado de la actividad de estas capas antes, durante y después de la tormenta.
“Nuestra intención era comprobar si un fenómeno tan poderoso como esta tormenta geomagnética podía afectar a la capa E, que históricamente se consideraba poco sensible a estos eventos”, explicó Liu. “Y lo que descubrimos fue muy revelador”.
Los resultados mostraron que las Es esporádicas comenzaron a formarse tras la fase más intensa de la tormenta, durante el periodo de recuperación. Inicialmente fueron detectadas en latitudes altas, cerca de los polos, y posteriormente se desplazaron hacia zonas ecuatoriales. Este patrón sugiere una conexión directa con los vientos neutros perturbados que circulan en la región E de la atmósfera superior.
Este tipo de propagación de latitudes altas a bajas es de gran interés, ya que permite anticipar con mayor precisión la aparición de estas capas, que pueden interferir con comunicaciones en las bandas HF y VHF. La predicción temprana de estos fenómenos podría ayudar a mitigar interrupciones en sistemas de navegación y comunicaciones dependientes de la ionosfera.
“Nuestra base de datos global fue crucial para detectar las Es esporádicas y seguir su evolución geográfica con gran precisión”, añadió Liu. “Este hallazgo nos permite comprender mejor cómo responden las distintas capas ionosféricas a las tormentas solares, más allá de la ya conocida capa F”.
Los investigadores planean ahora revisar datos de tormentas anteriores para verificar si este comportamiento de las capas E se repite en otros eventos. De confirmarse, el estudio abriría el camino para pronósticos ionosféricos avanzados y estrategias más eficaces de protección tecnológica ante perturbaciones solares.
Referencias: Universidad de Kyushu