Qué es la medusa ‘huevo frito’
La medusa ‘huevo frito’ (Cotylorhiza tuberculata) es una especie típica del Mediterráneo, aunque también puede encontrarse en zonas del Atlántico oriental. Su nombre se debe al parecido con un huevo frito: un centro amarillo rodeado de tentáculos morados.
En su fase adulta llega a medir hasta 15 centímetros de diámetro. Se desplaza en enjambres que pueden cubrir kilómetros, lo que explica por qué en pocos días una playa puede pasar de estar libre de medusas a estar repleta de ellas.
Se alimenta principalmente de plancton y vive en simbiosis con algas microscópicas llamadas zooxantelas, que le proporcionan nutrientes gracias a la fotosíntesis. Este mecanismo le permite prosperar en aguas cálidas y tranquilas.
Por qué aparecen en las costas andaluzas
Las altas temperaturas del mar han sido clave este verano. La Aemet confirmó que el agua ha alcanzado niveles récord, generando un entorno ideal para la reproducción de esta medusa. La calma de las aguas en el Mediterráneo occidental también favorece su permanencia cerca de la costa.
Otro factor es la reducción de sus depredadores naturales, como las tortugas marinas o algunos peces que antes regulaban su población. La presión pesquera y el cambio climático han alterado este equilibrio, lo que explica la proliferación actual.
Los enjambres de medusas no son un fenómeno nuevo, pero su frecuencia e intensidad han aumentado. Investigadores señalan que las olas de calor marinas y la acidificación del océano podrían intensificar aún más este patrón en los próximos años.
Qué hacer si te pica una medusa ‘huevo frito’
Aunque no es peligrosa, una picadura puede causar incomodidad. Lo primero es salir del agua con calma. Nunca hay que frotar ni rascar la zona afectada, porque eso puede extender el veneno de las células urticantes.
El mejor enjuague es con agua salada, no dulce. Después se recomienda aplicar frío local con un paño o bolsa de hielo envuelta en tela. Esto ayuda a calmar la inflamación y el escozor.
Si quedan tentáculos adheridos deben retirarse con pinzas, nunca con las manos. Tras la limpieza, cremas calmantes o pomadas con corticoides ayudan a reducir la molestia. En personas alérgicas o si hay reacción más fuerte, lo recomendable es acudir a un centro médico.