La NASA ha dado un paso decisivo en la integración de capacidades comerciales para potenciar el retorno científico de sus misiones. En colaboración con Kongsberg Satellite Services (KSAT), la agencia espacial estadounidense ha mejorado la infraestructura de transmisión de datos de la misión SPHEREx, diseñada para explorar los orígenes del universo y mapear el cielo en luz infrarroja.
SPHEREx —acrónimo de “Espectrofotómetro para la Historia del Universo, Época de Reionización y Explorador de Hielos”— requería cobertura en su órbita polar. Para lograrlo, la NASA modernizó la antena Troll en la Antártida en asociación con KSAT e integró un sistema de almacenamiento en la nube que permite la transferencia eficiente de datos al sistema DAPHNE+, su plataforma de gestión en la Red de Espacio Cercano.
Gracias a esta asociación, SPHEREx transmite diariamente parte de sus 20 gigabits de datos desde la órbita terrestre hacia la antena Troll, la cual reenvía la información vía satélite hasta la nube de KSAT. Desde allí, los datos científicos son consolidados en DAPHNE+, donde investigadores de todo el mundo pueden acceder a información unificada de la misión en tiempo real.
“Hemos eliminado la necesidad de costosos cables submarinos al conectar virtualmente las nubes comerciales y gubernamentales”, destacó Matt Vincent, gerente de la misión SPHEREx para la Red de Espacio Cercano en el Centro Goddard de la NASA. Esto se traduce en menores costes operativos y mayor eficiencia técnica para las misiones científicas.
SPHEREx, gestionada por el Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, escanea el cielo completo cada seis meses, midiendo el brillo de más de 450 millones de galaxias hasta 10 mil millones de años luz. La misión también investiga la distribución de agua y moléculas orgánicas en regiones formadoras de estrellas, lo que aporta datos clave sobre el origen del sistema solar y la vida.
La antena Troll, ubicada en la inhóspita Tierra de la Reina Maud (Antártida), es ahora la más veloz en transmitir datos desde esa región. La colaboración con KSAT representa un modelo de sinergia público-privada que permite ampliar las capacidades de la Red de Espacio Cercano sin desplegar hardware adicional.
“Estamos logrando comunicaciones espaciales más seguras, rápidas y económicas”, subrayó Michael Skube, gerente de DAPHNE+ en Goddard. “DAPHNE+ permite centralizar distintas fuentes de datos, conectando antenas privadas y gubernamentales bajo un mismo sistema interoperable”.
Para la NASA, este tipo de innovaciones no solo potencian el conocimiento científico sobre los orígenes del cosmos, sino que sientan las bases de futuras misiones con infraestructuras distribuidas, interconectadas y más accesibles para la comunidad investigadora global.