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El litio de los salares sudamericanos muestra una química sorprendente dominada por el boro

El boro domina la química de los salares de litio sudamericanos, lo que redefine la extracción del mineral y plantea retos para la sostenibilidad futura

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Superficie del Salar de Uyuni con patrones geométricos naturales formados por la sal, bajo el sol boliviano.
Las sorprendentes formas poligonales del Salar de Uyuni resultan de la evaporación y cristalización de la sal a gran escala. Fotografía de Avner Vengosh/Escuela de Medio Ambiente Nicholas de la Universidad de Duke

El litio es un elemento esencial en la revolución energética, protagonista de baterías recargables que impulsan desde teléfonos inteligentes hasta vehículos eléctricos. Pero detrás del metal ligero que muchos consideran el “oro blanco” del siglo XXI, existe una historia química compleja que los científicos apenas comienzan a desentrañar. Un reciente estudio internacional, con datos de los principales salares sudamericanos, pone en el centro de la escena a un invitado inesperado: el boro.

El corazón del hallazgo está en el Salar de Uyuni en Bolivia, junto con otras salinas del llamado Triángulo del Litio, que incluye grandes depósitos en Argentina y Chile. Los investigadores descubrieron que la composición química de las salmueras ricas en litio difiere fundamentalmente de la de otros ambientes salinos, como los océanos. Aquí, la alcalinidad y el control del pH no dependen principalmente del carbonato, como ocurre en la mayor parte de las aguas naturales, sino del boro, un elemento que actúa como regulador silencioso del sistema.

Para entender el impacto, conviene imaginar la química de los salares como una orquesta. En el océano, los carbonatos suelen llevar la batuta. Pero en las salmueras andinas, el boro es quien dirige la sinfonía, determinando cómo reaccionan y se transforman otros compuestos, y definiendo el equilibrio ácido-base que hace posible la concentración y posterior extracción del litio.

Según el equipo liderado por Avner Vengosh, de la Universidad de Duke, la clave está en la alta concentración de boro presente en estas aguas. En vez de un paisaje geoquímico dominado por carbonatos, como era de esperar, los investigadores observaron que tanto en las salmueras naturales como en las de evaporación, el boro era el factor principal que regulaba el pH. Esta singularidad abre nuevos interrogantes sobre los procesos de formación y aprovechamiento de estos recursos.

Vista panorámica del Salar de Uyuni, un vasto desierto de sal en Bolivia bajo un cielo despejado.
El Salar de Uyuni, el mayor desierto de sal del mundo, es un escenario único para la ciencia, la minería y el turismo en Bolivia. Fotografía de Avner Vengosh/Escuela de Medio Ambiente Nicholas de la Universidad de Duke

Los métodos de extracción del litio en los salares consisten en bombear salmuera del subsuelo y dejar que el agua se evapore en grandes estanques, concentrando el litio y el boro junto a otras sales. Este proceso, aunque eficiente en términos industriales, puede modificar radicalmente la química de las salmueras, volviéndolas más ácidas a medida que avanza la evaporación. Los investigadores notaron que la composición de boro y sus diferentes formas moleculares (como el ácido bórico y los boratos) cambian durante este proceso, alterando el equilibrio y la eficiencia de la extracción.

Una de las implicaciones más relevantes del estudio es la necesidad de repensar las tecnologías de extracción y gestión de residuos. El predominio del boro como regulador químico plantea retos tanto en la recuperación de litio como en el tratamiento de aguas residuales. Si los procesos no se adaptan a esta nueva realidad geoquímica, el impacto ambiental podría ser mayor de lo previsto y los métodos actuales podrían resultar menos eficientes en un futuro donde la demanda de litio seguirá en aumento.

Además, la presencia dominante del boro puede influir en la calidad del litio extraído y en el potencial desarrollo de tecnologías más limpias y sostenibles. Por ejemplo, adaptar los sistemas de extracción para controlar mejor la acidez y la composición final de la salmuera ayudaría a minimizar el consumo de reactivos y a reducir la huella hídrica y química de la minería del litio.

Para comprobar la universalidad del fenómeno, el estudio amplió su base de datos a más de 300 análisis de salmueras ricas en litio de todo el mundo, incluyendo la meseta tibetana. El patrón se repitió: el boro, y no el carbonato, era la pieza clave en la regulación de la alcalinidad y el pH en la mayoría de los casos. Esta constatación no solo refuerza la singularidad de los salares sudamericanos, sino que obliga a actualizar modelos geoquímicos y ambientales globales.

En palabras de los autores, “es como si hubiéramos estado leyendo un mapa con las reglas equivocadas”. Ahora, con el boro en el centro, la comprensión de los salares y el aprovechamiento del litio entra en una nueva etapa, más precisa y ajustada a la realidad química de estos ecosistemas únicos.

El avance científico también tiene repercusiones sociales y geopolíticas. Sudamérica, y en particular Bolivia, Argentina y Chile, concentran la mayor parte de los recursos globales de litio, con una economía cada vez más ligada a la transición energética mundial. Entender a fondo la química que gobierna estos depósitos es clave para una minería más responsable y para proteger ecosistemas frágiles donde el agua es tan escasa como valiosa.

En definitiva, el hallazgo no solo redefine el papel del litio en la revolución verde, sino que recuerda que incluso los elementos más discretos pueden tener el poder de transformar industrias enteras. El boro, hasta ahora poco visible, se convierte así en una de las llaves para el futuro energético y ambiental de nuestro planeta.

Referencias: Science Advances

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