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Los espacios verdes mejoran las habilidades cognitivas de los niños antes de los dos años

Un estudio de la Universidad de Illinois revela que tener árboles, areneros y espacios al aire libre cerca del hogar potencia la función ejecutiva infantil

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Niños pequeños en un jardín
Imagen ilustrativa. Créditos: Pixabay

La conexión entre naturaleza y desarrollo infantil acaba de recibir respaldo científico contundente. Una investigación de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign demuestra que los niños con acceso a espacios verdes antes de los dos años desarrollan mejores habilidades cognitivas, específicamente en lo que los científicos llaman "función ejecutiva".

El estudio analizó 435 familias durante varios años, combinando datos del proyecto longitudinal STRONG Kids2 con información detallada de Google Earth sobre los espacios exteriores cercanos a cada hogar. Los resultados son reveladores: elementos tan simples como árboles, areneros o espacios de almacenamiento al aire libre tienen un impacto medible en el desarrollo cerebral infantil.

"Observamos lo que las personas tienen fuera de su casa o al otro lado de la calle, dónde pueden salir por la puerta, y nos centramos en el acceso de los niños a estas instalaciones antes de los dos años", explica Samantha Iwinski, investigadora postdoctoral y autora principal del estudio.

Los investigadores diferenciaron entre dos tipos de función ejecutiva: la "fría", que controla atención, comportamiento y pensamientos, y la "caliente", relacionada con la regulación emocional. Los resultados mostraron que tener árboles, un arenero o espacio de almacenamiento al aire libre antes de los 2 años se asociaba con mejor función ejecutiva fría a los 4 años.

La explicación científica es fascinante. Los árboles y areneros facilitan la interacción sensorial y forman parte de un espacio de juego natural, brindando oportunidades cruciales para tocar, sentir y potencialmente trepar. Estas experiencias sensoriales tempranas moldean literalmente las conexiones neuronales que sustentan el control cognitivo posterior.

Otros hallazgos sorprendieron a los investigadores. Tener un espacio para sentarse al aire libre se asoció con mejor función ejecutiva a los 4 años, mientras que vivir en una granja mostró beneficios a los 5 años. "Las comunidades agrícolas suelen ser muy unidas. Tener una terraza ofrece la oportunidad de sentarse juntos y conversar", señala Iwinski.

Un descubrimiento particularmente relevante fue la relación entre espacios verdes y caos doméstico. Los investigadores encontraron que mayores niveles de espacios verdes estaban relacionados con menores niveles de caos en el hogar, indicando que las actividades naturales familiares pueden ser reparadoras tanto para niños como para adultos.

La investigación subraya una preocupante desigualdad social. "Los niños de familias de bajos ingresos son los que más sufren privación de la naturaleza", advierte Iwinski. "Sería importante implementar políticas que ayuden a las comunidades marginadas a tener más espacios verdes disponibles y garantizar que todos se sientan bienvenidos y seguros en entornos al aire libre".

Para los padres, el mensaje es claro y esperanzador. "Los padres pueden hablar sobre qué hacer, por ejemplo, 'hoy podemos jugar con piedras, mañana con arena', y mostrarles a sus hijos lo que significa estar al aire libre", sugiere la investigadora. "No se trata solo de ayudar a tu hijo, sino también a ti mismo, porque las actividades al aire libre promueven la salud mental y la recuperación para todos".

Preguntas frecuentes

¿A qué edad los espacios verdes tienen mayor impacto cognitivo?

El acceso a espacios verdes antes de los 2 años tiene efectos medibles en la función ejecutiva cuando los niños alcanzan los 4 años.

¿Qué elementos específicos benefician más el desarrollo cognitivo?

Árboles, areneros y espacios de almacenamiento al aire libre mostraron la mayor asociación con mejor función ejecutiva "fría" en los niños.

¿Cómo afectan los espacios verdes al ambiente familiar?

Mayores niveles de espacios verdes se relacionan con menores niveles de caos doméstico, beneficiando tanto a niños como adultos.

¿Qué pueden hacer los padres sin acceso a grandes espacios verdes?

Crear oportunidades de interacción sensorial con elementos naturales simples como piedras y arena, y buscar espacios al aire libre seguros en la comunidad.

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