Un fragmento del subsuelo marciano ha revelado secretos extraordinarios sobre los antiguos sistemas volcánicos de Marte tras un viaje épico que duró millones de años. El meteorito NWA 16254, analizado por científicos de la Academia China de Ciencias, documenta por primera vez una clase completamente nueva de roca volcánica marciana con características únicas que transforman nuestra comprensión del planeta rojo.
Esta extraordinaria roca se formó originalmente a profundidades extremas de entre 30 y 70 kilómetros bajo la superficie marciana, en las entrañas de antiguos sistemas volcánicos que operaron bajo presiones de hasta 9.300 bares. Los análisis geoquímicos revelan que experimentó un proceso de cristalización magmática en dos etapas que se extendió durante períodos geológicos extensos.
Durante la primera etapa volcánica, los núcleos de piroxeno ricos en magnesio se cristalizaron en la zona de transición entre el manto y la corteza marciana, bajo condiciones de presión extrema. Posteriormente, cuando el magma ascendió hacia niveles más superficiales del sistema volcánico, completó su cristalización a presiones menores, desarrollando bordes mineralógicos enriquecidos en hierro y formando plagioclasa.
Lo que convierte a NWA 16254 en un hallazgo revolucionario es su clasificación como la primera shergottita gabroica empobrecida jamás documentada. Esta denominación técnica indica que representa un tipo de roca volcánica marciana nunca antes vista, caracterizada por un pronunciado agotamiento de elementos de tierras raras ligeras y condiciones químicas que evidencian su origen en reservorios mantélicos extremadamente reducidos.
Los investigadores determinaron que este meteorito se formó en condiciones de fugacidad de oxígeno de IW-1.0±0.2, reflejando un ambiente volcánico altamente reductor que se mantuvo estable durante todo el proceso de cristalización. Esta firma química la distingue radicalmente de otros meteoritos marcianos conocidos y sugiere que proviene de sistemas volcánicos marcianos previamente desconocidos.
La textura de grano grueso del meteorito, con cristales individuales que alcanzan hasta 400 micrómetros, proporciona evidencia irrefutable de un enfriamiento volcánico excepcionalmente lento. Esta característica confirma que la roca evolucionó en cámaras magmáticas profundas durante períodos extensos, contrastando dramáticamente con las erupciones volcánicas rápidas típicamente asociadas con otros meteoritos marcianos.
Jun-Feng Chen y su equipo utilizaron técnicas analíticas de vanguardia, incluyendo microscopía electrónica de barrido, espectrometría de masas por ablación láser y análisis geoquímicos detallados para desentrañar la compleja historia volcánica preservada en esta roca. Sus análisis revelaron patrones de zonificación mineral distintivos que constituyen un registro fósil de los procesos volcánicos marcianos.
El estudio también identificó la presencia de simplectitas trifásicas y granos de fayalita de hasta 1.000 micrómetros, texturas que proporcionan información crucial sobre las condiciones de metamorfismo por impacto que la roca experimentó durante su violenta eyección de Marte hacia el espacio interplanetario.
Las composiciones elementales de NWA 16254 muestran similitudes notables con la shergottita QUE 94201, sugiriendo que ambos meteoritos podrían haberse originado del mismo sistema volcánico marciano ancestral. Esta conexión implica que representan episodios diferentes de extracción magmática del mismo reservorio mantélico de larga duración.
Los hallazgos redefinen fundamentalmente la diversidad de sistemas volcánicos que operaron en Marte y demuestran que el planeta rojo mantuvo actividad magmática compleja en sus profundidades durante períodos mucho más extensos de lo documentado previamente. La prolongada historia de cristalización de NWA 16254 constituye evidencia crucial de que los antiguos sistemas volcánicos marcianos fueron más sofisticados y duraderos de lo que los científicos habían imaginado.
Fuente: HEP Journal