Siempre hemos llamado a nuestro planeta la “Tierra azul”, pero ese color podría no ser permanente. Una investigación publicada el 1 de mayo de 2025 en la revista Nature Ecology & Evolution sugiere que, en escenarios extremos de cambio ambiental, los océanos podrían volverse morados, tal como sucedió en el pasado primitivo de la Tierra. Este hallazgo se basa en modelos geoquímicos desarrollados por un equipo de la Universidad de Nagoya en Japón.
Durante el eón Arcaico, hace entre 3.800 y 1.800 millones de años, los océanos no eran azules. Altas concentraciones de hierro disuelto provenientes de volcanes submarinos y rocas erosionadas los teñían de verde. Esta composición absorbía la luz azul y roja, dejando que el color dominante del agua fuera un verde intenso. Las primeras formas de vida, como las cianobacterias, se adaptaron a este entorno desarrollando un pigmento llamado ficoeritrobilina, más eficiente que la clorofila en la absorción de luz verde.
Ahora, los científicos han proyectado lo que podría suceder si se combinan ciertos factores: aumento de la actividad volcánica, niveles elevados de azufre, desoxigenación oceánica y mayor aporte de materia orgánica. En esas condiciones, el agua marina podría reflejar más luz púrpura, provocando un cambio drástico en el color del océano. Este proceso no sería meramente estético, sino un síntoma de alteraciones profundas en la química del agua y en el equilibrio de los ecosistemas marinos.
La clave de este posible viraje está en cómo los compuestos de azufre y otras partículas alteran la forma en que la luz se propaga en el agua. En ambientes con bajo oxígeno y alta carga de azufre, las longitudes de onda púrpuras pueden predominar en el espectro visible. Este fenómeno podría intensificarse por el calentamiento global, el vertido de nutrientes y materia orgánica, y el colapso de sistemas marinos actuales, abriendo la puerta a formas de vida adaptadas a un entorno visualmente distinto.
Según los investigadores, este cambio potencial en el color del océano no es solo un ejercicio teórico o una distopía de ciencia ficción. Está vinculado a procesos geológicos y atmosféricos reales que ya han transformado nuestro planeta antes. Observar cómo los océanos han respondido en el pasado, y podrían hacerlo en el futuro, permite a la ciencia anticipar posibles trayectorias evolutivas tanto de la vida como del propio clima global.
Así como las antiguas cianobacterias evolucionaron en un océano verde, nuevas formas de vida podrían desarrollarse en mares morados, con pigmentos distintos y metabolismos únicos. Estos cambios no solo afectarían la vida marina, sino que reflejarían una Tierra radicalmente diferente, en la que el color de los océanos sería testimonio del estado ecológico del planeta.
Referencias: Nature