Los científicos se apresuran a descubrir los secretos de un antiguo mundo submarino

Hace unos 8.000 años, vastas llanuras ahora sumergidas bajo los mares del Norte y Báltico albergaban prósperas civilizaciones humanas. Con el fin de la última Edad de Hielo y el aumento de los niveles del mar, estas regiones bajas fueron cubiertas por agua, borrando casi todo rastro de estas sociedades. Ahora, un grupo de científicos europeos trabaja contra el tiempo para explorar estos paisajes sumergidos antes de que la infraestructura verde limite el acceso a estas zonas.

Autor - Aldo Venuta Rodríguez

2 min lectura

Imagen creativa de ruinas submarinas con columnas antiguas y corales iluminados por la luz del océano.

El proyecto SUBNORDICA, liderado por instituciones como la Universidad de Bradford en el Reino Unido y el Instituto Marino de Flandes, busca desentrañar los misterios de regiones como Doggerland, una tierra que prosperó en el Mar del Norte hace aproximadamente 8.200 años. Este esfuerzo combina tecnologías avanzadas como cartografía del fondo marino, estudios sísmicos y simulaciones por ordenador para recrear los asentamientos perdidos.

El líder del proyecto, Vincent Gaffney, destacó que el nivel del mar hace 20.000 años era 130 metros más bajo que en la actualidad, lo que permitía la existencia de paisajes únicos. Sin embargo, el aumento progresivo del nivel del agua los cubrió, eliminando casi toda evidencia de las sociedades que habitaban allí.

El tiempo es crucial, ya que muchas de estas áreas son el foco de proyectos de energía verde, como parques eólicos marinos, destinados a combatir el cambio climático. Estas iniciativas, aunque esenciales, podrían restringir el acceso científico a estos lugares, haciendo que proyectos como SUBNORDICA sean una carrera contra el reloj para preservar la historia.

Entre las tecnologías empleadas en SUBNORDICA se encuentran avanzadas herramientas de inteligencia artificial, perforaciones, y análisis magnéticos que ayudan a identificar áreas clave bajo el agua. Los investigadores esperan que este proyecto no solo revele secretos del pasado, sino que también sirva de base para futuras investigaciones en regiones similares en todo el mundo.

Lectura recomendada

Continúa informándote

Ilustración de Spinosaurus mirabilis junto al cadáver de un celacanto en un río del Cretácico
Ciencia

Spinosaurus mirabilis, la nueva especie hallada en el Sahara central

Restos encontrados lejos de la costa sugieren que este Spinosaurus habitaba sistemas fluviales del interior africano

Taza de café humeante sobre granos de café tostados
Ciencia

Café con cafeína y té podrían reducir el riesgo de demencia, según un estudio de Harvard

Un estudio de Harvard con más de 130.000 personas asocia el consumo moderado de café con cafeína y té con menor riesgo de demencia

Interior de la cueva de hielo de Scărișoara con formaciones heladas y bóveda rocosa
Ciencia

Descubren en Rumanía una bacteria congelada con más de 100 genes de resistencia a antibióticos

Una bacteria congelada durante 5.000 años en Rumanía muestra más de 100 genes de resistencia a antibióticos y evidencia que este fenómeno existía mucho antes de la medicina moderna

Hormiga fósil Ctenobethylus goepperti preservada en ámbar visible en el interior de la piedra
Ciencia

Descubren una hormiga fosilizada de hace 40 millones de años en el ámbar de Goethe

Una hormiga fosilizada de hace 40 millones de años fue identificada en piezas de ámbar que pertenecieron a Johann Wolfgang von Goethe gracias a escaneos de alta precisión

Montículo de residuos mineros junto a viviendas en Witwatersrand
Ciencia

Cómo el uranio de la minería termina en el cuerpo de los niños que viven cerca de minas de oro

Un estudio en Sudáfrica detecta uranio en el cabello de niños que viven junto a relaves mineros y muestra cómo el polvo de antiguas minas de oro llega al aire, al suelo y al cuerpo humano.

Quitón de aguas profundas Ferreiraella populi recién descubierto
Ciencia

Una especie abisal recibe nombre científico tras miles de sugerencias en redes sociales

Una especie descubierta a 5.500 metros fue bautizada con ayuda de internet tras miles de propuestas, en un experimento que mezcla ciencia, redes y taxonomía