La presencia de microplásticos y nanoplásticos en el aire es un fenómeno emergente que preocupa cada vez más a la comunidad científica y a los organismos de salud pública. Hasta hace poco, se pensaba que la mayor parte de estas partículas permanecía en los océanos y cuerpos de agua, pero nuevos estudios señalan que pueden pasar fácilmente del agua al aire gracias a la acción del viento.
Un reciente estudio centrado en la costa de Plymouth, Reino Unido, ha demostrado cómo los vientos fuertes coinciden con episodios de desbordamiento de alcantarillas urbanas, facilitando la transferencia de millones de partículas plásticas desde el mar hacia la atmósfera. El análisis se basó en datos meteorológicos, registros de vertidos y observaciones satelitales recopiladas entre 2022 y 2023.
Los resultados indican que en al menos 178 días durante los dos años de estudio, los vientos superaron el umbral de velocidad necesario para arrancar microplásticos y nanoplásticos de la superficie marina. Esto ocurre especialmente tras lluvias intensas o fallos en la infraestructura de alcantarillado, cuando grandes cantidades de residuos urbanos terminan directamente en el mar.
El proceso de aerosolización implica que las partículas presentes en el agua superficial se incorporan al aire, transportándose tierra adentro y aumentando el riesgo de inhalación para poblaciones humanas y animales cercanas a la costa. Los investigadores advierten que este mecanismo podría estar subestimado en las actuales evaluaciones de riesgo ambiental.
El estudio destaca que no solo la lluvia intensa desencadena estos episodios, sino también problemas operativos de las redes de saneamiento. La frecuencia de estos eventos, sumada a la persistencia de los microplásticos en el ambiente, implica que la exposición es crónica y potencialmente más amplia de lo estimado hasta ahora.
La investigación sugiere que las ciudades costeras de todo el mundo con sistemas de alcantarillado combinados podrían estar experimentando problemas similares, lo que plantea un reto global en la gestión de residuos urbanos y en la protección de la calidad del aire y del agua. El vínculo entre la contaminación del agua y la del aire requiere estrategias de monitoreo y prevención integradas.
Como conclusión, los autores hacen un llamado urgente a realizar estudios en otras regiones costeras y a revisar los estándares de calidad ambiental para considerar esta nueva vía de exposición a microplásticos, que ya ha sido vinculada a impactos negativos en la salud respiratoria y cardiovascular.
Fuente: Scientific Reports