Más de tres décadas después de su lanzamiento, la misión Magallanes de la NASA sigue arrojando luz sobre los secretos de Venus. Un estudio reciente liderado por la Universidad de Maryland del Condado de Baltimore y publicado en Science Advances ha identificado nuevas señales de actividad tectónica en la superficie del planeta, utilizando datos de gravedad y topografía recopilados por la sonda entre 1990 y 1994.
Los investigadores se enfocaron en un tipo de estructura geológica conocida como corona, formaciones circulares u ovaladas que se originan cuando columnas de material caliente del manto empujan contra la litosfera. El equipo identificó indicios de deformaciones recientes en muchas de estas coronas, lo que sugiere que Venus aún podría estar geológicamente activo.
“Las coronas no existen en la Tierra actual, pero podrían haberse formado durante su juventud”, afirmó Gael Cascioli, autor principal del estudio. “Nuestro análisis ofrece una nueva perspectiva sobre cómo la actividad interna podría estar moldeando actualmente la superficie venusina”.
Utilizando modelos geodinámicos 3D, los científicos simularon diferentes escenarios de formación de coronas e identificaron señales compatibles con procesos como goteo litosférico, subducción inducida por penachos y vulcanismo localizado. De las 75 coronas analizadas, 52 presentaban evidencia de material cálido y flotante bajo la superficie, posiblemente impulsando deformaciones tectónicas.
En la Tierra, el movimiento de las placas tectónicas recicla la corteza y provoca terremotos. En Venus, sin placas definidas, el ascenso de material del manto y su interacción con la superficie parecen generar mecanismos similares, aunque a escalas y velocidades distintas. Las coronas serían entonces los testigos visibles de una tectónica diferente, pero activa.
Este estudio se suma a otros hallazgos recientes que refuerzan la idea de una Venus más dinámico de lo que se pensaba. Imágenes de radar de la misión Magallanes ya habían revelado volcanes en erupción y flujos de lava en regiones como Maat Mons y Eistla Regio. Ahora, los investigadores esperan que futuras misiones como VERITAS confirmen estas observaciones con mapas de mayor resolución.
“VERITAS nos proporcionará datos de gravedad entre dos y cuatro veces más detallados que los actuales, lo que podría revolucionar nuestra comprensión de la geología de Venus”, indicó Suzanne Smrekar, investigadora principal de la misión. Su lanzamiento está previsto para no antes de 2031.
El nuevo estudio no solo mejora nuestro conocimiento de Venus, sino que también ofrece pistas sobre la Tierra primitiva. Al estudiar coronas, los científicos pueden reconstruir cómo se comportaba el interior terrestre antes del inicio de la tectónica de placas, ofreciendo un espejo geológico del pasado de nuestro planeta.
Referencias: Science Advances - DOI: 10.1126/sciadv.adt5932