La extinción masiva del Pérmico-Triásico, ocurrida hace 252 millones de años y conocida como “La Gran Mortandad”, marcó el mayor evento de pérdida de biodiversidad en la historia de nuestro planeta. Según un nuevo estudio publicado en Nature Communications, el colapso de los bosques tropicales no solo aceleró la desaparición de especies, sino que también desencadenó un prolongado periodo de calentamiento global extremo, alterando radicalmente el ciclo del carbono terrestre.
Durante décadas, la comunidad científica ha debatido sobre las causas del persistente clima de superinvernadero que siguió a la gran extinción. Se sabía que un episodio volcánico masivo en Siberia liberó enormes cantidades de CO2, pero los nuevos fósiles vegetales y el análisis geoquímico demuestran que la pérdida de la cubierta forestal redujo drásticamente la capacidad de los ecosistemas para secuestrar carbono, amplificando así el calentamiento durante millones de años.
El equipo internacional, liderado por la Universidad de Leeds y la Universidad de Geociencias de China, aplicó innovadoras técnicas de análisis de fósiles vegetales y modelado climático para reconstruir la productividad vegetal antes, durante y después del evento. Los resultados muestran una desaparición casi total de los bosques tropicales, lo que generó niveles de CO2 persistentemente elevados y un ambiente hostil para la vida terrestre y marina.
China, con su vasto registro fósil y rocoso, permitió a los investigadores rastrear el colapso y la lenta recuperación de la vegetación tras la extinción. Estos datos refuerzan la hipótesis de que la resiliencia de los bosques tropicales es un factor clave en la estabilidad climática a largo plazo, y que la pérdida de estos ecosistemas puede desencadenar puntos de inflexión que tardan millones de años en revertirse.
Los científicos advierten que el caso del Pérmico-Triásico ilustra un peligro actual: si los bosques tropicales del presente colapsaran por el cambio climático o la deforestación, el enfriamiento del planeta no se produciría automáticamente aunque las emisiones humanas cesaran. La recuperación natural del ciclo del carbono podría requerir escalas de tiempo geológicas, como ya ocurrió en el pasado profundo de la Tierra.
El profesor Benjamin Mills, coautor del estudio, señala que estos hallazgos refuerzan la idea de “puntos de no retorno” en el sistema climático de la Tierra. Una vez superados ciertos umbrales, el calentamiento global puede seguir amplificándose incluso en ausencia de nuevas emisiones, debido a la alteración de la capacidad de la biosfera para absorber carbono.
El trabajo también destaca la importancia de innovar en paleontología mediante la integración de registros fósiles, modelado numérico y colaboración internacional. Gracias a nuevas técnicas y décadas de recolección de datos en China, se ha logrado una reconstrucción sin precedentes del impacto del colapso de los bosques tropicales en la historia climática de la Tierra.
La advertencia es clara: la historia geológica ofrece lecciones fundamentales sobre los riesgos de perder grandes extensiones de bosque tropical. Proteger estos ecosistemas es esencial no solo para la biodiversidad, sino también para evitar crisis climáticas que podrían durar mucho más que cualquier escala humana.
Fuente: Nature Communications