La madrugada del domingo marcó un nuevo y trágico récord en la guerra entre Rusia y Ucrania. Según autoridades ucranianas, Rusia lanzó un total de 273 drones contra territorio ucraniano, en el que ya es considerado el mayor ataque de este tipo desde el inicio de la invasión a gran escala en 2022. El asalto se produce apenas horas después de las conversaciones de paz celebradas el viernes en Estambul, que no lograron acordar un alto el fuego temporal.
El ataque se centró principalmente en la región de Kiev, así como en las regiones de Dnipropetrovsk y Donetsk. Las unidades de defensa aérea ucranianas lograron interceptar y destruir 88 drones durante la noche, pero otros aparatos impactaron infraestructuras y zonas residenciales. Las alertas antiaéreas se prolongaron durante nueve horas, generando pánico y desvelo entre la población civil.
El balance inicial es desolador. Una mujer de 28 años perdió la vida en el distrito de Obukhiv, región de Kiev, mientras al menos tres personas resultaron heridas, incluido un niño de cuatro años. Varios edificios residenciales sufrieron daños, y un edificio no residencial en la ciudad de Kiev fue afectado por fragmentos de dron, según informaron fuentes militares y civiles.
Este ataque masivo llega en vísperas del tercer aniversario del inicio del conflicto a gran escala, y evidencia el endurecimiento de la estrategia rusa tras el estancamiento de las negociaciones de paz. Las conversaciones directas del viernes en Estambul —las primeras en tres años— concluyeron sin un acuerdo de alto el fuego, limitándose a pactar el intercambio de mil prisioneros de guerra.
"Ha sido una noche difícil. Los rusos siempre han usado la guerra y los ataques para intimidar a todos en las negociaciones", declaró Andriy Kovalenko, director del Centro Ucraniano para la Lucha contra la Desinformación. Desde el gobierno de Kiev se insiste en que Moscú utiliza estos ataques para aumentar la presión y obtener ventajas en la mesa de negociación.
El sábado, otro ataque con dron ruso mató a nueve civiles al impactar un autobús en la región de Sumy, en el noreste del país. El presidente Volodímir Zelenski calificó el hecho de "intencionado" y reclamó a la comunidad internacional endurecer las sanciones contra Moscú, que alegó haber atacado una instalación militar.
Mientras tanto, la tensión internacional crece. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que mantendrá conversaciones con Vladimir Putin y Volodímir Zelenski el lunes, en un intento de reactivar el diálogo diplomático en un contexto de máxima presión militar y política.
En el terreno, las fuerzas de emergencia y defensa continúan trabajando para proteger a la población civil y responder a los daños materiales. Miles de personas permanecen en refugios, mientras la incertidumbre y el temor a nuevos ataques marcan la vida diaria en Kiev y otras regiones afectadas.
El conflicto sigue cobrando vidas, con miles de víctimas civiles desde 2022, y la posibilidad de un alto el fuego parece más distante que nunca tras este último episodio de escalada militar. La comunidad internacional observa con preocupación y exige acciones concretas para frenar la violencia y restablecer el diálogo.
Referencias: Reuters