Publicado: 20 mar. 2025

Satélites de última generación mapean el fondo marino con precisión sin precedentes

Los océanos aún ocultan muchos secretos bajo su superficie. Aunque la Luna y Marte han sido mapeados con gran precisión, solo el 25 % del fondo marino ha sido explorado. Investigadores de la NASA han logrado un avance clave en esta tarea con el satélite SWOT, mejorando la cartografía oceánica desde el espacio.

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Autor - Aldo Venuta Rodríguez

Vista del monte submarino Paramount, ubicado frente a la costa de Ecuador, detectado por el satélite SWOT mediante mediciones gravitacionales.
El monte submarino Paramount, una formación oceánica cuya atracción gravitatoria afecta la superficie del mar, detectada por el satélite SWOT. (Crédito: Programa Okeanos Explorer de la NOAA)

Los métodos tradicionales de mapeo del fondo marino dependen de barcos equipados con sonares de alta resolución, capaces de generar mediciones detalladas. Sin embargo, debido a las vastas extensiones del océano, este enfoque ha resultado ser lento y costoso. Para obtener una visión global, los científicos han recurrido a la tecnología satelital, que permite detectar estructuras submarinas sin necesidad de exploración directa.

El satélite SWOT, lanzado en diciembre de 2022, ha sido diseñado para medir la altura del agua en casi toda la superficie terrestre, incluyendo océanos, ríos, lagos y embalses. Sus sensores pueden detectar variaciones minúsculas en la superficie del mar, causadas por la atracción gravitacional de formaciones geológicas ocultas, como montes submarinos y colinas abisales.

“Las colinas abisales son el relieve terrestre más abundante del planeta, cubriendo aproximadamente el 70 % del fondo oceánico”, explica Yao Yu, oceanógrafo del Instituto Scripps de Oceanografía y autor principal del estudio. Gracias a la precisión de SWOT, los investigadores han identificado miles de montes submarinos previamente desconocidos, lo que podría aumentar su número estimado de 44 000 a 100 000.

El impacto de este nuevo mapa del fondo marino va mucho más allá de la simple cartografía. Los datos de SWOT pueden mejorar la navegación submarina, la instalación de cables de comunicación y la seguridad marítima. Además, estas estructuras geológicas afectan la circulación oceánica, influyendo en el transporte de nutrientes y calor, lo que impacta en la vida marina y los ecosistemas de los que dependen las comunidades costeras.

El satélite ha demostrado ser especialmente útil en regiones donde la cartografía tradicional ha sido limitada. Un ejemplo es el monte submarino Paramount, ubicado frente a la costa de Ecuador. SWOT ha permitido observar su influencia en las corrientes marinas y su posible papel en la generación de biodiversidad submarina.

Los investigadores continúan refinando el modelo del fondo marino y planean integrar sus datos con futuras misiones satelitales y estudios de sonar desde barcos. “No habremos completado el cartografiado desde barcos para 2030”, reconoce David Sandwell, geofísico del Instituto Scripps. “Pero SWOT nos acercará mucho más a ese objetivo”.

La combinación de tecnologías espaciales y oceanográficas está permitiendo comprender mejor la historia geológica de la Tierra y su impacto en el clima global. Con cada nueva observación, la ciencia se acerca un poco más a descifrar los misterios ocultos bajo las olas.