Investigadores del Instituto de Ciencias Industriales de la Universidad de Tokio y la Universidad de Fukushima han realizado una de las simulaciones oceánicas globales más avanzadas sobre la liberación de agua tritiada de la central nuclear de Fukushima Daiichi. Los resultados ofrecen una visión objetiva y detallada sobre el verdadero impacto de estos vertidos en la concentración de tritio en el océano Pacífico, tanto a corto como a largo plazo.
Desde el accidente nuclear de 2011, Japón ha tratado y almacenado agua utilizada para enfriar los reactores, pero el sistema ALPS solo elimina parcialmente el tritio, un isótopo radiactivo del hidrógeno difícil de extraer por completo. Ante la saturación de los tanques, se optó por verter el agua tratada al mar, diluida bajo estrictos controles y mediante un túnel submarino de un kilómetro.
El estudio, publicado en Marine Pollution Bulletin, empleó modelos numéricos realistas para analizar la dispersión del tritio desde 2023 hasta 2050, incluyendo escenarios de cambio climático y la influencia de remolinos oceánicos. Los resultados revelan que incluso cerca del punto de vertido, el aumento de tritio es apenas un 0,1% sobre el fondo natural del Pacífico, permaneciendo muy por debajo de los límites de seguridad de la OMS, e indetectable más allá de los 25 km.
El tritio, con una vida media de 12,3 años, existe naturalmente en el agua y es útil para rastrear el ciclo hidrológico. Según los científicos japoneses, la liberación planificada modifica mínimamente el equilibrio oceánico y no supone riesgos radiológicos relevantes para la fauna marina ni la salud humana, tal y como confirman organismos internacionales e independientes.
Estas simulaciones constituyen el primer enfoque global que incorpora escenarios de cambio climático y dinámica oceánica detallada, aportando herramientas cruciales para anticipar cualquier posible impacto ambiental a largo plazo, más allá de los análisis costeros tradicionales. El trabajo permite precisar mejor cómo se comporta el tritio y sus implicaciones para la gestión de residuos radiactivos.
Aunque la decisión de Japón sigue generando debate social y político, los datos científicos apuntan a un impacto radiológico mínimo en el océano. Los resultados aportan confianza sobre la seguridad del vertido y refuerzan la importancia de la modelización numérica para informar políticas públicas y transparentar los riesgos ambientales globales.