La décima prueba de vuelo de Starship, el cohete más poderoso jamás construido por SpaceX, fue cancelada a pocos minutos del despegue en la base de Boca Chica, Texas. La compañía informó que un fallo en los sistemas de tierra obligó a detener el conteo regresivo y posponer el intento.
El lanzamiento estaba previsto para las 19:35 ET del domingo 24 de agosto, con transmisión en directo desde las instalaciones de Starbase. La nave y el propulsor Super Heavy, de más de 120 metros de altura combinados, ya habían comenzado la carga de combustible cuando se ordenó la cancelación.
SpaceX explicó que se trató de un problema técnico en las instalaciones de apoyo y no en el propio vehículo. Aunque no dio una nueva fecha, en pruebas anteriores interrupciones similares se resolvieron en pocos días, lo que deja abierta la posibilidad de un nuevo intento esta misma semana.
El vuelo número 10 tenía como objetivo validar maniobras críticas. El Super Heavy debía realizar un amerizaje controlado en el Golfo de México, mientras que la etapa superior planeaba encender motores en órbita suborbital, liberar simuladores de satélites Starlink y ejecutar una compleja reentrada atmosférica sobre el océano Índico.
El cohete debía probar además un nuevo escudo térmico y aletas reforzadas, diseñadas para resistir el calor extremo que destruyó estructuras en intentos anteriores. SpaceX reconoce que estos ensayos fuerzan deliberadamente los límites del vehículo para acelerar su perfeccionamiento.
La importancia del test iba más allá de la ingeniería. La NASA espera que Starship esté listo en 2027 para llevar astronautas a la superficie lunar dentro del programa Artemis, la primera misión tripulada a la Luna desde el Apolo. Cada retraso presiona el calendario y reaviva dudas sobre la viabilidad del plan.
Starship ya acumula una serie de contratiempos este año: explosiones en la plataforma, fallos en motores Raptor y pérdida de control durante fases críticas. Pese a ello, SpaceX mantiene su filosofía de aprendizaje rápido basada en pruebas y errores, con la promesa de que la nave será totalmente reutilizable.
Elon Musk no ofreció su tradicional conferencia posterior al lanzamiento. El evento estaba programado antes del despegue, pero fue cancelado junto al intento de vuelo. El silencio del magnate alimenta la expectativa sobre los próximos pasos de la compañía.
Con esta cancelación, SpaceX suma un nuevo capítulo en el complejo camino hacia el desarrollo de un sistema que pretende revolucionar el transporte espacial. Aunque la demora es temporal, la presión aumenta: cada prueba fallida es un recordatorio de que el futuro de las misiones lunares y marcianas aún depende de superar múltiples barreras técnicas.