La cumbre tendrá lugar en una base aérea de Alaska, elegida como punto neutral y estratégico, a las 19:00 GMT. Es el primer encuentro entre ambos líderes desde que Trump asumió nuevamente la presidencia en enero.
El objetivo declarado por la Casa Blanca es explorar la posibilidad de un alto el fuego que ponga fin a más de tres años y medio de combates en Ucrania, aunque se prevé que la negociación sea compleja y cargada de tensiones.
Condiciones iniciales y propuestas en discusión
Fuentes cercanas al Kremlin señalan que Putin llega a la reunión con una oferta condicionada, posiblemente vinculada a un nuevo acuerdo de control de armas nucleares, además de las cuestiones sobre el conflicto en Europa del Este.
Trump, que en campaña prometió resolver la guerra en 24 horas, busca demostrar capacidad de liderazgo internacional y ganar terreno en el plano diplomático antes de las elecciones legislativas.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, no fue invitado a la cumbre, lo que ha generado preocupación en Kiev y en varias capitales europeas ante el temor de que se negocien concesiones sin su participación directa.
Posiciones y posibles concesiones
Putin mantiene exigencias firmes, como el control total del Donbás y la renuncia de Ucrania a unirse a la OTAN. Sin embargo, algunos analistas creen que podría aceptar una tregua parcial que le permita conservar sus actuales posiciones militares.
Trump, por su parte, ha dejado entrever que podría considerar ajustes territoriales como parte de un acuerdo más amplio, siempre que se garantice la seguridad de Kiev y se reduzca la presión militar.
Ambos mandatarios buscan beneficios internos: Trump quiere proyectar una imagen de pacificador, mientras que Putin necesita aliviar las sanciones económicas que están afectando a la economía rusa.
Implicaciones políticas y económicas
La reunión se desarrolla en un contexto de creciente rivalidad entre Estados Unidos y Rusia, con implicaciones que van más allá del conflicto ucraniano, incluyendo la seguridad nuclear y la influencia en Europa del Este.
Para Moscú, el simple hecho de sentarse con Washington en igualdad de condiciones ya es una victoria diplomática; para Washington, el reto será no conceder demasiado a cambio de una paz frágil.
El desenlace de esta cumbre podría marcar un punto de inflexión, bien hacia una desescalada parcial o hacia una nueva etapa de tensiones si las conversaciones fracasan.