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Vientos extremos ponen en riesgo a los glaciares más vulnerables de la Antártida

Vientos extremos pueden acelerar el derretimiento de los glaciares Thwaites y Pine Island, incrementando el riesgo de aumento del nivel del mar, según un estudio reciente

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El glaciar Thwaites en la Antártida, conocido como Glaciar del Juicio Final
El glaciar Thwaites, apodado “Glaciar del Juicio Final”, es clave para el futuro del nivel del mar. Créditos: Jeremy Harbeck

En la remota e inhóspita bahía del mar de Amundsen, en la Antártida Occidental, un fenómeno atmosférico hasta ahora poco comprendido está en el punto de mira científico. Poderosos vientos, conocidos como chorros de bajo nivel (LLJ, por sus siglas en inglés), azotan implacablemente sus regiones costeras.

Estas corrientes de aire afectan directamente a las plataformas de hielo de los glaciares Thwaites y Pine Island, así como al océano abierto circundante. Comprender estas fuerzas podría ser clave para predecir el futuro de dos gigantes de hielo cruciales.

Los glaciares Pine Island y Thwaites se están derritiendo a un ritmo alarmante. Thwaites, en particular, es conocido popularmente como el "Glaciar del Juicio Final" debido a su enorme potencial para desencadenar un aumento catastrófico del nivel del mar global si colapsara por completo.

Un estudio reciente, publicado en Advances in Atmospheric Sciences por investigadores del Instituto Indio de Tecnología y el British Antarctic Survey, se ha centrado precisamente en estos potentes LLJ. El objetivo era entender su frecuencia, sus causas y su posible impacto.

"Comprender estos fuertes vientos es crucial", afirmó Sai Prabala Swetha CHITTELLA, autora principal del estudio. Podrían tener "un impacto significativo en la redistribución de la nieve sobre las plataformas de hielo, además de afectar la circulación oceánica y el movimiento del hielo marino".

Estos procesos, a su vez, podrían influir directamente en la velocidad de fusión de los glaciares Thwaites y Pine Island. Por ende, afectarían su contribución al aumento global del nivel del mar.

Investigaciones anteriores habían demostrado que los LLJ suelen formarse cuando el aire frío y denso desciende desde las elevadas mesetas del interior de la Antártida. Estos son los conocidos vientos catabáticos.

El nuevo estudio exploró una hipótesis adicional, si los sistemas de baja presión cercanos, llamados ciclones, también podrían contribuir a intensificar aún más estos vientos catabáticos, generando los LLJ observados.

Para investigar esta conexión, el equipo utilizó datos de instrumentos acoplados a globos meteorológicos, conocidos como mediciones de radiosonda. Estos fueron lanzados desde un barco cerca de la costa de la ensenada del mar de Amundsen a finales del verano austral.

Estas radiosondas midieron el viento y la temperatura en la atmósfera inferior. Posteriormente, los científicos realizaron simulaciones utilizando un modelo meteorológico de alta resolución para comprender mejor los patrones de viento responsables de la formación de estos chorros.

Lo que encontraron fue sorprendente. Once de las veintidós mediciones de radiosonda analizadas mostraron la presencia de estos LLJ. Diez de ellos soplaban consistentemente hacia el mar, es decir, en dirección offshore.

Además, las simulaciones del modelo meteorológico mostraron que los LLJ no eran fenómenos aislados. Se extendían sobre grandes áreas de la ensenada del mar de Amundsen.

Esto resultaba en velocidades del viento cercanas a la superficie sustancialmente mejoradas sobre las plataformas de hielo de Thwaites y Pine Island. También se observó este efecto sobre el océano abierto adyacente.

De manera crucial, las simulaciones confirmaron que el fortalecimiento de los vientos catabáticos por la influencia de los ciclones jugó un papel crítico en la producción y la intensidad de estos chorros de bajo nivel.

“Lo más importante que descubrimos es que los LLJ ocurren con frecuencia en esta parte de la Antártida", dijo el Dr. Andrew Orr, uno de los coautores del estudio. "Y suelen ser más fuertes debido al paso de tormentas (ciclones)", añadió.

Con estos hallazgos en mano, el equipo científico ya planea los siguientes pasos en su investigación. "Planeamos continuar nuestra investigación de estos vientos extremos en esta región de la Antártida Occidental", afirmó el Dr. Pranab Deb, otro coautor.

Su enfoque se centrará ahora en el invierno antártico. Es probable que durante esta estación los LLJ sean aún más fuertes y frecuentes, debido a las mayores diferencias de temperatura y presión.

"Además", añadió el Dr. Deb, "queremos comenzar a investigar de forma más explícita los impactos de estos vientos en la circulación oceánica y el movimiento del hielo marino en esta región crítica". Estos factores son determinantes para la estabilidad de los glaciares.

Los investigadores esperan que su estudio pueda contribuir a mejorar significativamente las predicciones futuras sobre el derretimiento del hielo antártico y el consiguiente aumento del nivel del mar.

Comprender mejor la dinámica de estos chorros de viento ocultos proporcionará a los científicos, a los responsables de la formulación de políticas y a las comunidades de todo el mundo herramientas más precisas. Estas herramientas son esenciales para planificar y adaptarse a nuestro clima global en constante cambio.

Fuente: Basado en información publicada en la revista científica Advances in Atmospheric Sciences

Preguntas frecuentes

¿Qué son los chorros de bajo nivel (LLJ) en la Antártida?

Son vientos intensos que soplan cerca de la superficie y afectan a los glaciares Thwaites y Pine Island, influyendo en su fusión.

¿Por qué preocupan estos vientos a los científicos?

Porque pueden acelerar la pérdida de hielo, aumentar el nivel del mar y complicar las predicciones sobre el futuro de los glaciares antárticos.

¿Qué factores intensifican los LLJ en la región?

Los vientos catabáticos y los ciclones cercanos aumentan la frecuencia e intensidad de estos chorros de bajo nivel, según el estudio.

¿Qué pasos darán los investigadores a continuación?

Seguirán estudiando estos vientos durante el invierno antártico y su impacto en el hielo marino y la estabilidad de los glaciares.

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