Colombia amaneció golpeada por dos ataques que sacudieron al país en cuestión de horas. Un camión cargado con explosivos fue detonado frente a la base aérea Marco Fidel Suárez en Cali, mientras que un helicóptero policial fue derribado en Amalfi, Antioquia. Entre ambos hechos murieron al menos 20 personas y más de 70 resultaron heridas, en lo que muchos consideran la jornada más violenta desde los atentados del ELN en Bogotá en 2019.
En Cali, ciudad con más de dos millones de habitantes, la explosión dejó ocho muertos, incluyendo un menor de nueve años, y más de 70 heridos. El estallido obligó a evacuar edificios, dañó viviendas y llevó al alcalde Alejandro Eder a declarar estado de emergencia, además de prohibir temporalmente el ingreso de camiones pesados.
Petro responsabilizó a la columna Carlos Patiño, una disidencia de las FARC.
Horas antes, la tragedia se había vivido en Antioquia. Un helicóptero de la Policía Nacional, que apoyaba labores de erradicación manual de cultivos ilícitos, fue alcanzado por un dron cargado con explosivos en el municipio de Amalfi. Doce agentes perdieron la vida en el ataque, que dejó a la institución golpeada y mostró el nivel de sofisticación de las facciones armadas.
El general Carlos Fernando Triana lo calificó como "acción terrorista". El ministro de Defensa primero señaló al Clan del Golfo, pero más tarde atribuyó la autoría al Frente 36 del Estado Mayor Central de las FARC, dirigido por alias Calarcá. En paralelo, la Fiscalía informó de la captura de dos sospechosos relacionados con los explosivos de Cali.
Las escenas de caos en Cali se multiplicaron en redes.
La oposición acusó a Gustavo Petro de haber sido demasiado complaciente con los grupos ilegales y de no anticipar la escalada. Aunque expertos señalan que el país aún está lejos de los niveles de violencia de los años noventa, advierten que las disidencias, el Clan del Golfo y otros carteles están recuperando capacidad de coordinación, lo que aumenta el riesgo de nuevos ataques.
El presidente descartó un "estado de conmoción interior", pero anunció el despliegue militar en las zonas afectadas y la creación de un Puesto de Mando Unificado. También declaró que varias disidencias de las FARC, la Segunda Marquetalia y el Clan del Golfo serán consideradas organizaciones terroristas. El país se enfrenta de nuevo a la pregunta de cómo detener una violencia que parecía superada.