El hidrógeno verde está llamado a ser uno de los combustibles del futuro, pero enfrenta un problema serio, gran parte se pierde durante el almacenamiento y transporte. Investigadores de la Universidad Estatal de Washington lograron encontrar cómo reducir esas pérdidas, lo que podría abaratar costos y acelerar la transición hacia una energía más limpia.
El desafío está en que el hidrógeno debe mantenerse en estado líquido a temperaturas extremadamente bajas, cerca de los –253 °C. En ese proceso, hasta una cuarta parte del hidrógeno puede evaporarse y perderse. Esto no solo significa un impacto económico, sino también una barrera para su adopción masiva.
La buena noticia es que pequeños ajustes operativos en los tanques criogénicos pueden marcar la diferencia. Los investigadores demostraron que simplemente cambiando los parámetros de presión de las válvulas es posible reducir las pérdidas en alrededor de un 26 %. Se trata de una modificación sencilla y de bajo costo que podría aplicarse rápidamente en la industria.
El hidrógeno verde ya se usa en carretillas elevadoras, camiones y maquinaria pesada, sectores donde las baterías eléctricas no siempre son prácticas. Empresas como Plug Power operan cientos de tanques que abastecen a decenas de miles de vehículos en todo el mundo. Si estas pérdidas se reducen, el impacto económico y ambiental sería enorme.
Más allá del transporte, esta tecnología también interesa a la aviación y a la logística de grandes puertos y aeropuertos. La Administración Federal de Aviación de EE. UU., por ejemplo, ya estudia cómo aplicar estas mejoras en sistemas de almacenamiento a gran escala.
La conclusión es clara: hacer que los tanques de hidrógeno verde sean más eficientes no es solo un detalle técnico, es la clave para que este combustible limpio compita con el gas, el petróleo y hasta con la electricidad convencional. Reducir pérdidas significa abaratar, y abaratar significa acelerar el futuro de la energía verde.