El declive de aves europeas está vinculado a la amplitud de sus condiciones climáticas
Investigadores de la Universidad de East Anglia revelan que las especies de aves con nichos climáticos más estrechos son más vulnerables al cambio climático y al declive poblacional.
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
3 min lectura
Un nuevo estudio realizado por la Universidad de East Anglia (UEA) sugiere que los esfuerzos de conservación podrían ser más efectivos si se considera con mayor detalle el rango específico de condiciones climáticas que cada especie necesita para prosperar. Publicado en el Journal of Biogeography, el trabajo analiza la relación entre la amplitud del nicho climático de las aves —es decir, la variedad de condiciones que pueden tolerar y en las que sus poblaciones pueden sobrevivir— y su probabilidad de sufrir declives frente al cambio climático.
Los resultados muestran que, entre especies que habitan áreas geográficas similares, aquellas capaces de tolerar un espectro climático más amplio tienen menos probabilidades de experimentar reducciones poblacionales. En cambio, las aves con nichos más estrechos tienden a ser más vulnerables, independientemente de cuán comunes o raras sean en términos de distribución.
El equipo utilizó datos de tendencias poblacionales de 159 especies reproductoras en 29 países europeos, recopilados durante 40 años por el Pan-European Common Bird Monitoring Scheme. Estos datos se relacionaron con 30 años de información climática correspondiente a las zonas de cría de las especies, lo que permitió construir un nuevo índice que mide la amplitud del nicho climático en relación con el área de distribución geográfica.
Los investigadores encontraron que, al igual que en estudios previos, las especies asociadas a hábitats agrícolas como el escribano cerillo Emberiza calandra o la alondra común Alauda arvensis mostraban una mayor tendencia al declive. En contraste, especies adaptadas a entornos humanizados, como el mirlo Turdus merula o el herrerillo común Cyanistes caeruleus, presentaban poblaciones en crecimiento.
Karolina Zalewska, investigadora de posgrado y autora principal del estudio, explicó que no solo las especies raras o de distribución limitada están en riesgo. “Incluso aves muy extendidas como el gorrión común o el estornino pueden enfrentar amenazas si su rango climático es estrecho”, indicó. “Este puede ser un factor clave detrás de los descensos poblacionales observados en las últimas décadas”.
El estudio también incluyó variables como la dieta, el tipo de hábitat principal, el estatus migratorio y la masa corporal promedio de las especies. Al integrar estos datos con la información climática, se logró una imagen más completa de qué factores influyen en las tendencias a largo plazo de las poblaciones.
De las 159 especies estudiadas, 58 mostraron una tendencia decreciente, 68 se mantuvieron estables y solo 33 presentaron aumentos poblacionales. Estas cifras revelan una pérdida neta significativa de biodiversidad aviar en el continente, especialmente en especies con requerimientos ambientales específicos y menos capacidad para adaptarse a los cambios climáticos rápidos.
Aldina Franco, coautora y profesora de Ciencias Ambientales en la UEA, destacó la importancia de estas conclusiones para orientar la conservación. “Enfrentamos una crisis global de biodiversidad agravada por el cambio climático. Este estudio demuestra que la amplitud del nicho climático es un indicador clave de vulnerabilidad y debería formar parte integral de cualquier evaluación de riesgo”, señaló.
Los autores sostienen que incorporar este enfoque en las evaluaciones de riesgo ante el cambio climático permitiría priorizar mejor qué especies necesitan atención urgente. “Conocer cuánto pueden tolerar en términos climáticos es fundamental para anticipar su resiliencia o fragilidad”, concluyó Zalewska. “Nuestro índice puede ser una herramienta valiosa para políticas de conservación eficaces”.
Referencia: Journal of Biogeography.
Continúa informándote
Cómo cambian los ecosistemas cuando desaparecen los grandes depredadores
La desaparición de grandes depredadores altera cadenas tróficas completas y desencadena cambios ecológicos profundos que pueden transformar paisajes enteros durante generaciones
Por qué la contaminación por microplásticos en el aire empieza en tierra firme
Nuevas mediciones revelan que la mayoría de los microplásticos que circulan en la atmósfera no provienen del océano, sino de fuentes terrestres
El agua de los ríos rusos está cambiando la formación de nubes en el Ártico
Un estudio revela que la materia orgánica transportada por ríos del norte de Rusia favorece la formación de aerosoles y nubes en el Ártico, influyendo en su clima
Un combustible marítimo más limpio reduce la actividad de rayos en rutas oceánicas
Un estudio científico revela que la reducción de azufre en el combustible marítimo disminuye la frecuencia de rayos en rutas oceánicas con alto tráfico
Así provocó el calentamiento global incendios y erosión hace 56 millones de años
El rápido aumento de CO₂ hace 56 millones de años provocó incendios forestales masivos y una fuerte erosión del suelo, alterando ecosistemas terrestres durante miles de años
Qué ocurre cuando el hielo marino desaparece pero nadie lo ve
La pérdida de hielo marino transforma océanos, climas y ecosistemas de forma silenciosa, con efectos que avanzan lejos del Ártico aunque no aparezcan en la vida cotidiana