Publicado: 3 abr. 2025
Descifran los primeros genomas humanos del Sahara Verde y revelan un linaje perdido
Un equipo internacional de científicos ha descifrado por primera vez genomas humanos antiguos procedentes del Sahara Verde, una región hoy árida pero que hace más de 7.000 años fue una sabana fértil. El hallazgo, publicado por el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, revela un linaje humano norteafricano largamente aislado, con profundas implicaciones para la historia genética del continente africano.
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Autor - Aldo Venuta Rodríguez

Durante el Período Húmedo Africano, entre hace 14.500 y 5.000 años, el actual desierto del Sahara albergó lagos, vegetación y comunidades humanas. En este contexto, los investigadores analizaron restos hallados en el refugio rocoso de Takarkori, al sur de Libia, y lograron recuperar ADN pese a las condiciones extremadamente adversas para su conservación. La investigación ofrece una ventana inédita a los orígenes humanos en una de las regiones menos exploradas del planeta.
Los resultados genéticos muestran que los individuos de Takarkori descendían de un linaje norteafricano que se separó del resto del continente hace unos 50.000 años, época en la que también surgieron los grupos humanos que migraron fuera de África. Este linaje se mantuvo aislado durante milenios, lo que refuerza la hipótesis de una continuidad genética en el norte del continente durante la Edad de Hielo tardía. Aunque ya no existe en forma pura, sigue presente en la composición genética de los pueblos norteafricanos actuales.
Uno de los hallazgos más reveladores es la cercanía genética entre estos individuos y otros humanos antiguos de la cueva de Taforalt, en Marruecos, datados en 15.000 años. A pesar de la existencia del llamado “Sáhara Verde”, los análisis revelan que el intercambio genético con poblaciones del África subsahariana fue mínimo, desmintiendo teorías previas que postulaban una mayor interacción poblacional durante esa época de condiciones climáticas favorables.
También se detectaron trazas de ADN neandertal, en una proporción muy inferior a la de poblaciones euroasiáticas, pero ligeramente superior a la de africanos subsaharianos actuales. Según Johannes Krause, director del Instituto Max Planck, esto indicaría una influencia genética externa puntual, probablemente fruto de contactos limitados con poblaciones que regresaban desde Eurasia hacia África.
La investigación, liderada por Nada Salem, refuerza además una hipótesis arqueológica de larga data: que la expansión del pastoreo en el Sahara no se debió a grandes migraciones, sino a intercambios culturales entre poblaciones ya asentadas. Este enfoque complementa trabajos previos de instituciones como la Universidad de Florencia y la Universidad La Sapienza de Roma, cuyos investigadores participaron activamente en el estudio.
El trabajo subraya la relevancia del ADN antiguo como herramienta clave para reconstruir los movimientos humanos del pasado, especialmente en regiones como África central y septentrional, donde las condiciones de preservación genética han dificultado avances similares a los logrados en Europa o Asia. En palabras de Savino di Lernia, uno de los codirectores del estudio, “es esencial mirar hacia estas regiones para entender mejor nuestras raíces y los caminos que nos han traído hasta aquí”.
Referencias: El ADN antiguo y raro del Sahara abre una ventana al verde pasado de la región (eng)
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