La COP30 deja un acuerdo débil mientras renovables y fósiles siguen compitiendo por el futuro energético
La cumbre climática COP30, celebrada en Belém, Brasil, terminó con un acuerdo que muchos analistas consideran débil. El texto final no mencionó en ningún momento a los combustibles fósiles, un detalle que para varios observadores refleja los límites de lo que casi 200 países pueden consensuar cuando sus economías y prioridades energéticas son tan diferentes. Lograr un mensaje común que represente a exportadores de petróleo, países altamente dependientes del carbón y economías que buscan electrificarlo todo era, desde un inicio, una tarea complicada.