Un devastador incendio forestal que se desató el miércoles al mediodía en el sur de Chipre ha causado la muerte de dos personas y obligado a la evacuación masiva de cientos de residentes, mientras las llamas consumen viviendas y amenazan comunidades enteras en medio de una intensa ola de calor.
Las víctimas mortales fueron halladas en un vehículo calcinado, atrapadas por el avance implacable del fuego que arrasó al menos 100 kilómetros cuadrados de una región vinícola al norte de la ciudad costera de Limassol, la segunda ciudad más grande de la isla.
El siniestro ha dejado además al menos 10 personas heridas, dos de ellas en estado grave según informes policiales, mientras varios frentes de fuego permanecían activos durante la mañana del jueves, complicando las labores de extinción.
Al amanecer del jueves, un inquietante resplandor rojizo cubría Limassol, una extensa ciudad costera cuyo desarrollo urbano se ha expandido hacia las montañas circundantes en los últimos años, precisamente donde ahora se libra la batalla contra las llamas.
Los aviones de extinción de incendios fueron desplegados nuevamente con las primeras luces del día tras una pausa obligada por la oscuridad, reanudando las operaciones aéreas para intentar controlar el fuego que continúa propagándose por la región.
Andreas Kettis, portavoz del cuerpo de bomberos, explicó las complicadas condiciones meteorológicas que enfrentan: "Estamos hablando de vientos muy fuertes, con ráfagas que cambiaban constantemente", lo que ha dificultado enormemente las tareas de extinción.
Las temperaturas extremas han jugado un papel crucial en la propagación del incendio, alcanzando los 43 grados Celsius el miércoles, lo que activó una alerta meteorológica ámbar en toda la isla mediterránea.
Para el jueves se mantenía una nueva advertencia ámbar con pronósticos aún más alarmantes de hasta 44 grados Celsius, marcando la temperatura más alta registrada en lo que va del año y creando condiciones ideales para la propagación del fuego.
Ante la magnitud de la emergencia, Chipre ha solicitado ayuda internacional a través del mecanismo de protección civil de la Unión Europea, activando los protocolos de asistencia mutua entre países miembros para hacer frente a la crisis.
España ha respondido al llamado de auxilio y se espera que envíe dos aeronaves especializadas el jueves para reforzar las operaciones de extinción, según confirmó el portavoz del gobierno chipriota, Konstantinos Letymbiotis.
Jordania también ha prometido asistencia a la isla, demostrando la solidaridad internacional ante una catástrofe que supera las capacidades locales de respuesta y requiere apoyo técnico especializado para ser controlada efectivamente.
La tragedia se ve agravada por la prolongada sequía que atraviesa Chipre, llevando los ya escasos recursos hídricos de la isla a niveles críticamente bajos, lo que ha creado condiciones perfectas para la ignición y propagación de incendios forestales.
El área afectada se encuentra estratégicamente ubicada justo al norte del embalse de Kouris, el más grande de Chipre, que el miércoles se encontraba apenas al 15,5% de su capacidad total, evidenciando la severa crisis hídrica que enfrenta la nación insular.
Las autoridades reconocen que es demasiado pronto para ofrecer un balance preciso de los daños materiales o determinar el origen exacto del incendio, mientras los equipos de emergencia continúan luchando contra múltiples frentes activos que amenazan con expandirse hacia nuevas áreas pobladas.