El rover Perseverance de la NASA explora estos días una nueva región en Marte bautizada como Krokodillen, una zona de especial interés para los científicos por contener algunas de las rocas más antiguas del planeta rojo. Situada en la ladera inferior del borde del cráter Jezero, esta área marca el límite entre formaciones geológicas muy antiguas y las extensas llanuras exteriores.
Krokodillen, nombrada en honor a una cresta noruega, es una meseta de unos 30 hectáreas cubierta de afloramientos rocosos. El equipo científico de Perseverance la considera fundamental para investigar las etapas más remotas de la evolución marciana. Recientes estudios previos han detectado minerales de arcilla, cuya presencia indica agua líquida en el pasado y potencial para conservar compuestos orgánicos, considerados bloques esenciales para la vida.
“Los últimos cinco meses han sido un torbellino geológico”, explicó Ken Farley, científico del proyecto en Caltech. Si se encuentran biofirmas en Krokodillen, podrían ser mucho más antiguas que las halladas en otras zonas del cráter, como Cheyava Falls, y aportarían datos sobre la habitabilidad y el clima temprano de Marte.
Las rocas de esta región corresponden al período Noé, la época más antigua de la historia marciana. Según datos orbitales, los bordes exteriores de Krokodillen pueden albergar olivino y carbonato. En la Tierra, los carbonatos preservan fósiles y registran el clima antiguo, lo que refuerza la importancia de la exploración.
El rover, que celebró su día marciano 1.500 el 9 de mayo, examina actualmente un afloramiento llamado Copper Cove. Este tipo de afloramientos puede ofrecer las mejores oportunidades para descubrir rastros de la química original de Marte, anteriores incluso a la formación del propio cráter Jezero.
La estrategia de muestreo de Perseverance ahora permite dejar algunos tubos de muestra sin sellar si se identifican objetivos más interesantes en el futuro. Hasta la fecha, el rover ha recolectado 26 núcleos de roca, sellando 25 de ellos, además de regolito y muestras atmosféricas. La muestra más reciente, de “Bell Island”, aún no ha sido sellada para conservar flexibilidad ante nuevos hallazgos.
Katie Stack Morgan, científica del Laboratorio de Propulsión a Chorro, aclaró que el riesgo de contaminación en los tubos no sellados es mínimo, gracias al estricto control de limpieza durante la construcción del rover y la disposición cuidadosa de los tubos en su compartimento. Esto permite maximizar la calidad y diversidad de la colección de muestras mientras continúa la travesía marciana.
Con siete tubos de muestra vacíos aún disponibles y un largo camino por recorrer, Perseverance sigue siendo clave para desentrañar los secretos del Marte primitivo y sentar las bases para futuras misiones que buscarán traer estas muestras a la Tierra.
Referencias: NASA/JPL.