La administración de Donald Trump ha puesto fin al programa “Solar para Todos”, una iniciativa lanzada durante el mandato de Joe Biden para instalar paneles solares en hogares de bajos ingresos en todo Estados Unidos. La medida implica la retirada de 7000 millones de dólares en fondos.
El programa, gestionado por la Agencia de Protección Ambiental (EPA), había aprobado subvenciones para 60 beneficiarios entre estados, tribus y regiones, con proyectos que iban desde techos solares residenciales hasta jardines solares comunitarios.
Según la EPA, la cancelación se produce tras la entrada en vigor de la nueva ley de impuestos y gastos, firmada por Trump el mes pasado, que eliminó la autoridad legal para administrar los fondos destinados a la iniciativa.
La misma ley también borró el Fondo de Reducción de Gases de Efecto Invernadero, aprobado en 2022, que había reservado 20.000 millones de dólares para proyectos de energía limpia y desarrollo comunitario.
El administrador de la EPA, Lee Zeldin, defendió la medida asegurando que se trataba de “terminar con un despilfarro” y ahorrar recursos públicos. En un comunicado en redes sociales, afirmó que “hoy damos por cerrado Solar para Todos, ahorrando a los contribuyentes otros 7000 millones”.
Los defensores de la energía renovable han criticado duramente la decisión, advirtiendo que afectará de forma directa a más de 900.000 hogares que esperaban beneficiarse de la reducción de sus facturas de electricidad.
Para los expertos del sector, la energía solar es una de las vías más efectivas para introducir electricidad limpia en la red y reducir la dependencia de combustibles fósiles, además de crear empleo en comunidades locales.
Con la eliminación de este programa, se pierde una oportunidad para acelerar la transición energética en zonas de bajos ingresos, donde la instalación de paneles solares comunitarios estaba prevista como prioridad.
Grupos ambientalistas han advertido que la cancelación podría ralentizar los avances en reducción de emisiones, un objetivo que formaba parte de los compromisos climáticos asumidos por Estados Unidos en los últimos años.
Mientras tanto, la Casa Blanca de Trump sostiene que el recorte forma parte de un esfuerzo mayor por replantear las políticas energéticas y priorizar inversiones en sectores que, a su juicio, generan “beneficios económicos inmediatos”.