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Científicos desconcertados: algo extraño ocurre con los grandes tiburones blancos

Un reciente estudio revela una desconcertante discordancia genética en los tiburones blancos que desafía las teorías evolutivas actuales

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Tiburón blanco nadando en aguas abiertas
Tiburón blanco. Crédito: Fotografía © Byron Dilkes

Algo inquietante sucede con los grandes tiburones blancos, uno de los depredadores más icónicos de los océanos. Un nuevo estudio liderado por el Museo de Historia Natural de Florida ha detectado una extraña discrepancia genética en estas criaturas, una discordancia que pone en jaque las explicaciones científicas convencionales.

El enigma surgió al comparar el ADN nuclear y mitocondrial de los tiburones blancos. Mientras el ADN nuclear, que heredan de ambos padres, resulta sorprendentemente homogéneo en poblaciones de distintos continentes, el ADN mitocondrial —transmitido solo por las hembras— muestra profundas diferencias según la región oceánica.

Durante años, la principal hipótesis fue que los patrones migratorios explicaban estas diferencias. Se creía que los machos de tiburón blanco vagaban grandes distancias mezclando la información genética nuclear, mientras que las hembras regresaban siempre a su lugar de nacimiento para reproducirse, concentrando variantes únicas de ADN mitocondrial.

Sin embargo, al analizar secuencias genéticas de poblaciones globales, los investigadores descubrieron que este patrón no encaja. A pesar de la dispersión geográfica, el ADN nuclear permanece estable, pero el mitocondrial evidencia una divergencia inexplicable, incluso en zonas donde la migración debería haber mezclado ambos tipos de genes.

Los resultados muestran que, tras la última glaciación hace unos 10.000 años, los tiburones blancos pasaron de una única población confinada en el sur del océano Indopacífico a una distribución global. En ese proceso, el ADN mitocondrial comenzó a divergir hace apenas 7.000 años, generando tres poblaciones principales: en el hemisferio sur, el Atlántico norte y el Pacífico norte.

La filopatría femenina —el regreso de las hembras al lugar de nacimiento para reproducirse— ha sido comprobada en otras especies y parecía una explicación plausible. Sin embargo, la simulación genética realizada por el equipo descarta que este comportamiento, por sí solo, justifique la profunda discordancia observada.

A medida que profundizaban en la investigación, los científicos consideraron otras causas posibles, como un sesgo reproductivo donde solo unas pocas hembras contribuyeran genéticamente a cada generación. Sin embargo, pruebas adicionales descartaron también esta hipótesis.

Otra alternativa evaluada fue la deriva genética, un proceso aleatorio que puede provocar la fijación de ciertas variantes genéticas en poblaciones pequeñas, como ocurre en la pantera de Florida. Pero la deriva genética tampoco explica la estabilidad del ADN nuclear frente a la variabilidad mitocondrial.

Quedaba la selección natural como posible responsable. Sin embargo, la selección suele actuar con mayor fuerza en poblaciones grandes, mientras que los tiburones blancos nunca han sido abundantes. Si este proceso fuera el causante, tendría que ser brutalmente letal y selectivo, algo que aún no ha podido ser demostrado ni descartado completamente.

El misterio genético se mantiene: ¿por qué las mitocondrias presentan tal variabilidad mientras el resto del genoma se mantiene estable? La pregunta queda sin respuesta, y la comunidad científica reconoce abiertamente que, pese a décadas de estudio, los mecanismos detrás de este fenómeno siguen sin ser comprendidos.

Estos hallazgos tienen implicaciones profundas no solo para la biología de los tiburones blancos, sino para la comprensión de los procesos evolutivos en especies con poblaciones pequeñas y distribuciones globales. El caso evidencia lo poco que aún sabemos sobre la genética de los grandes depredadores marinos.

Para Gavin Naylor, director del Programa de Investigación de Tiburones de Florida, el reto de obtener muestras y datos ha sido enorme, dada la rareza y el tamaño de estos animales. Se estima que existen solo unos 20.000 grandes tiburones blancos en todo el planeta, una cifra ínfima para una especie tan influyente en los ecosistemas marinos.

El estudio, publicado en las Proceedings of the National Academy of Sciences, involucró una de las bases de datos genéticos más extensas jamás reunidas para la especie, integrando muestras de todos los océanos principales y colaboradores de diversos institutos internacionales.

Por ahora, la ciencia no puede dar una respuesta definitiva sobre el origen de la discordancia genética de los tiburones blancos. Solo futuras investigaciones y el desarrollo de nuevas técnicas de análisis genómico podrán arrojar luz sobre este enigma evolutivo.

El caso de los grandes tiburones blancos demuestra que, en el corazón de la naturaleza, aún existen misterios por resolver que desafían incluso a las mentes más brillantes y a la tecnología genética más avanzada.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el enigma genético en los tiburones blancos?

Su ADN nuclear es homogéneo globalmente, pero el mitocondrial presenta divergencias inexplicables.

¿Qué hipótesis han descartado los científicos?

Han descartado la migración, el sesgo reproductivo y la deriva genética como causas del patrón observado.

¿Por qué es importante este hallazgo para la biología marina?

Revela limitaciones en el conocimiento sobre evolución y genética en depredadores marinos globales.

¿Cuántos tiburones blancos existen en el mundo?

Se estima que hay unos 20.000 individuos, una cifra muy baja para una especie tan influyente.

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