Más de 400 sitios submarinos de Estados Unidos están contaminados con municiones sin explotar (UXO), restos de artefactos bélicos que no detonaron y representan una amenaza latente para la seguridad humana y ambiental. Detectarlas es fundamental antes de abrir estos espacios al público, pero la corrosión y las incrustaciones marinas han hecho que muchos de estos explosivos sean casi invisibles a las técnicas tradicionales.
Un estudio liderado por Connor Hodges, de la Universidad de Texas en Austin, propone el uso de técnicas acústicas avanzadas para identificar y analizar estas municiones bajo el agua. Mediante el análisis de la dispersión del sonido, los investigadores pueden 'ver' objetos ocultos en el lecho marino, incluso cuando las bombas han perdido su forma original por décadas de corrosión e incrustaciones como percebes y algas.
El equipo examinó minibombas AN-Mk 23 que habían permanecido 80 años enterradas en un estanque salobre de Martha's Vineyard. Compararon sus respuestas acústicas con bombas prístinas y observaron que, a medida que el material se corroe, la resonancia acústica cambia: la señal se dispersa más y se debilita, haciendo que las bombas corroídas sean mucho más difíciles de detectar con el sonar convencional.
La corrosión y el crecimiento biológico mimetizan las municiones con el entorno, complicando su observación directa. Según Hodges, “estos objetos pueden pasar desapercibidos o ser mal clasificados, lo que incrementa el riesgo de accidentes en aguas poco profundas cuando antiguos campos de pruebas se convierten en áreas públicas”.
Las técnicas de dispersión acústica permiten obtener información de la estructura interna del objeto y mapear el fondo marino de forma rápida y rentable. Esto hace posible ubicar explosivos sin alterar el entorno ni requerir intervenciones invasivas, lo que es esencial para la seguridad de buceadores, pescadores y las comunidades costeras.
Los investigadores subrayan que existe un riesgo real de detonación si estos artefactos son pisados o manipulados accidentalmente. Por ello, perfeccionar métodos acústicos para su detección es vital tanto para el desminado civil como para la protección del medio ambiente marino.
Este avance podría ayudar a desarrollar mejores herramientas predictivas en los esfuerzos de desminado ambiental y facilitar la identificación y recuperación de municiones en diversos estados de corrosión. El equipo planea ampliar la investigación a otros tipos de artefactos y condiciones marinas.
La Sociedad Acústica de América y la Comisión Internacional de Acústica apoyan estos trabajos, destacando la importancia de la colaboración científica internacional para afrontar los desafíos de seguridad y sostenibilidad relacionados con la contaminación bélica submarina.
Referencias: Sociedad Acústica de América – Sala de prensa oficial